Suscríbete
Número 16 de la revista impresa FILOSOFÍA&CO.

·

REVISTA Nº 16

Dosier

Filosofía de la soledad (in)evitable

Vidas conectadas, pero desvinculadas

Nuevo

Revista FILOSOFÍA&CO | Número 16

Compra aquí

F+ Svenja Flasspöhler: «En la verdadera resiliencia anida una extraordinaria sensibilidad»

Svenja Flasspöhler es la directora de la revista «Philosophie Magazin» en Alemania y autora de varios libros, como «Sensible». En él, desarrolla la noción de sensibilidad en contraposición con las de resiliencia y empatía.

0 comentarios

Svenja Flasspöhler.
Svenja Flasspöhler.

0 comentarios

La sensibilidad es un asunto filosófico y político de primer orden en el siglo XXI. La relación entre los seres humanos está hoy más mediada que nunca por la necesidad de tener en cuenta la sensibilidad ajena. Esto nos convierte en seres más empáticos y sensibles en un sentido positivo, pero también nos puede llevar a una hipersensibilidad que nos aleje de los demás.

Svenja Flasspöhler
Sensible, de Svenja Flasspöhler (Herder Editorial).

Son estos problemas los que aborda la filósofa alemana Svenja Flasspöhler en Sensible. Sobre la sensibilidad moderna y los límites de lo tolerable, publicado en la colección Salto de Fondo de Herder Editorial. En él desarrolla un recorrido histórico del concepto de sensibilidad en contraposición y relación con los de resiliencia y empatía. En esta entrevista nos hemos querido acercar más a este libro y a lo que nos puede decir sobre nuestras relaciones políticas.

En su libro explica qué es la sensibilidad contrastándola con la resiliencia. Sostiene que tradicionalmente se ha entendido que la sensibilidad la defienden los proyectos políticos de izquierdas, mientras que la resiliencia, comprendida como resistencia a lo extraño y como imperturbabilidad, ha sido una idea conservadora. Sin embargo, a lo largo del libro desarrolla una relación dialéctica entre ambos conceptos. ¿Podría darse aquí un intercambio de papeles? ¿Podría ser la sensibilidad asunto de una política conservadora y la resiliencia una idea progresista?
Lo primero que hay que decir es que también los conservadores de derechas tienen una sensibilidad específica. Por ejemplo, reaccionan muy sensiblemente al lenguaje no sexista y a las demandas de la comunidad trans. No rara vez sucede que son tan irritables que se ponen agresivos. Y al contrario, la gente de color que está de parte de la izquierda progresista demuestra tener a menudo una extraordinaria capacidad de resistencia. Por ejemplo, recientemente, al lado de un evento al que me habían invitado asistí a la escena de un señor mayor tirando del pelo a una mujer de color y diciéndole: «Usted tiene raíces hindúes, ¿verdad?». Cuando más tarde me encontré con la mujer y le aludí a aquella escena, ella se me quedó mirando como sin entenderme y me preguntó a qué me refería. Ni siquiera se había dado cuenta. «Me pasa todos los días». Ya no reaccionaba a ello. Aquella mujer se había insensibilizado.

Estos ejemplos denotan enseguida que ambas nociones son muy problemáticas. Quien reacciona demasiado sensiblemente al mundo exterior no es capaz de manejarse bien en él. Y al contrario, quien se ha insensibilizado demasiado y no permite que nada le afecte está como incomunicado del mundo exterior. Por eso, lo que pretendo con mi libro es no tomar ambas nociones como opuestas, sino mostrar que en lo más hondo de la verdadera resiliencia anida una extraordinaria sensibilidad. Piense usted en un rascacielos: si su construcción es demasiado rígida, no soportará las tormentas. Debe tener una cierta flexibilidad para ceder un poco al viento y poder resistir así a los temporales. Con las personas sucede algo muy parecido.

Dice en su libro que la sensibilidad es por naturaleza ambivalente. Un poco de sensibilidad puede venir muy bien para proyectos de emancipación social, mientras que un exceso de sensibilidad hará que acabemos «comiendo solos». ¿Nos podría explicar un poco mejor esta ambivalencia?
No es tanto una cuestión de mayor o menor sensibilidad, sino de dos formas de sensibilidad que son cualitativamente distintas: una sensibilidad activa y una sensibilidad pasiva. En su ambivalencia, la palabra «sensibilidad» puede referirse a ambas formas; para distinguirlas, a veces hablamos respectivamente de «empatía» y de «sentimentalidad», o incluso de «sensiblería». La empatía es la sensibilidad activa: es la capacidad de ponerse en el lugar del otro y de empatizar con él.

¿Quieres continuar leyendo? Accede o Suscríbete

Otros artículos que te pueden interesar

Deja un comentario