Llega a mis manos, después de años de intentar conseguirlo, El libro de las edades, de Desmond Morris, y he comenzado a gozar de su lectura. El filósofo Juan Rivano me lo mencionó en una ocasión. Aunque tengo en mi biblioteca varias obras de este famoso etólogo inglés, no se podía encontrar esta en las librerías de Chile. Ahora lo adquirí por internet (en este sentido: ¡bendita red!).
El libro reseña lo que ocurre a un ser humano, año por año, desde que nace hasta los cien años y más. Muestra indicios, pormenores y variantes que se van produciendo en el proceso de envejecimiento. También revela datos de personajes famosos en relación con cada una de las edades.
Voy a la edad de 72 (la mía): se anota que es la de la prudencia. Para pensarlo un poco, pregunto a mis seres cercanos. Su respuesta: he dejado ostensiblemente la impulsividad de mis años anteriores, pero no soy todavía lo que pueda llamarse un dechado de prudencia. Por prudencia, acato el dictamen sin decir nada… He pasado, según el libro, dos años de la edad límite que marca la Biblia (Salmos, 90–10), por lo que puedo dejar de preocuparme de los aspectos deprimentes de la ancianidad y alardear de mi longevidad.
También me informa Desmond Morris, como zoólogo que es, que 72 años es el tiempo de vida máximo del cóndor de Los Andes.
Sobre vicisitudes de personajes famosos a esta edad: el marqués de Sade se agenció su última amante a esta edad; Colette, novelista francesa, publicó a sus 72 años su famoso libro Gigi; Blondin, equilibrista y acróbata francés, el más famoso funámbulo del mundo, dio su última exhibición en la ciudad de Belfast en 1896, a sus 72 años; Jean de la Fontaine completó su obra cumbre, sus magníficas Fábulas, con 72 años de edad; Jomo Kenyatta fue elegido a los 72 años primer ministro de Kenia, en 1963. A esta edad, fallecieron Confucio, Henry James, John Locke, John Wayne, Walt Whitman, Isaac Asimov.
A propósito de edad, busco en Google si todavía está vivo Desmond Morris y me informa de que ha cumplido recientemente 98 años, pues nació el 24 de enero de 1928. Leí sus primeros libros ―El mono desnudo y El zoo humano― en el año 1975, cursando Filosofía en la Universidad de Chile, y su lectura me produjo tal impresión que hasta hoy recuerdo sus tesis principales, las que enseñé repetidamente en años posteriores a cientos de estudiantes.














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