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REVISTA Nº 15

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Simone Weil y Simone de Beauvoir

Pensamiento comprometido con el mundo

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Revista FILOSOFÍA&CO | Número 15

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F+ Espacios dignos de ser amados

El lugar que habito puede ser simultáneamente amante y amado. Con los lugares establezco relación, quiera o no. El lugar de origen, destino y residencia son más que casualidades, son identidad propia. Los tecnócratas nominan las ciudades como amables, accesibles, inteligentes, compactas, verdes. Pero es fundamental lo que el morador permanente sienta, piense y diga de ellas.

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«La definición que hace el filósofo francés Jean-Luc Marion de 'amable' está determinada como 'lo digno de ser amado'. Así, decir que un espacio es amable sugiere una correspondencia del cuidado», escribe Sergio Molina en este artículo. Collage diseñado por freepik (licencia CC).
«La definición que hace el filósofo francés Jean-Luc Marion de 'amable' está determinada como 'lo digno de ser amado'. Así, decir que un espacio es amable sugiere una correspondencia del cuidado», escribe Sergio Molina en este artículo. Collage diseñado por freepik (licencia CC).

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Dos que se enamoran y relacionan se alimentan recíprocamente entre sí, esperan el cumplimiento de una promesa. ¿Y qué promete la ciudad? A la ligera, supervivencia y seguridad, pero, más allá de eso, exigimos de ella un estímulo permanente de bienestar.

El turista o transeúnte ocasional usa resúmenes ambiguos sobre los lugares como «hostiles» o «acogedores», determinados subjetivamente. Pero ¿qué hace acogedoras, amables o agrestes a las ciudades?, ¿a qué nos referimos con tales expresiones? El ser humano crea cultura (amable, acogedora, altruista), la misma que va definiendo a la ciudad, y esta recíprocamente al hombre, en una dinámica de retroalimentación.

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