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Revista FILOSOFÍA&CO | Número 15

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Simone de Beauvoir: existencialismo y feminismo

El existencialismo de Simone de Beauvoir rechaza la existencia de una «esencia femenina» y sostiene la necesidad de la emancipación de la mujer, con la libertad como concepto central.

2 comentarios

A Simone de Beauvoir hay que volver constantemente si hablamos de filosofía y feminismo. Los movimientos feministas desde la segunda mitad del siglo XX, y aún hoy, en el XXI, miran una y otra vez y se alimentan de su obra «El segundo sexo». Imagen de Beauvoir de Elliott Erwitt, 1952, en Flickr, de dominio público.
A Simone de Beauvoir hay que volver constantemente si hablamos de filosofía y feminismo. Los movimientos feministas desde la segunda mitad del siglo XX, y aún hoy, en el XXI, miran una y otra vez y se alimentan de su obra «El segundo sexo». Imagen de Beauvoir de Elliott Erwitt, 1952, en Flickr, de dominio público.

2 comentarios

La filosofía europea, la corriente existencialista y el feminismo no serían lo que son sin la figura y los textos de la francesa Simone de Beauvoir. Dedicó su vida al conocimiento, centró sus ideas en los principios de libertad y responsabilidad individual, pensó y escribió volcada en la lucha por los derechos y la independencia de las mujeres; los suyos y los de las demás.

Pensadora existencialista, mujer libre en una época en la que serlo era nadar contra una fuerte corriente, escritora comprometida, a Simone de Beauvoir (1908-1986) hay que volver constantemente si hablamos de filosofía y feminismo. Los movimientos feministas desde la segunda mitad del siglo XX, y aún hoy, en el XXI, miran una y otra vez y se alimentan de su obra El segundo sexo (junio de 1949). El libro lo publica cinco años después de que en Francia se aprobara el sufragio femenino. En él, argumenta que los convencionalismos que se consideran «naturaleza propia de las mujeres» son en realidad una construcción cultural. Y lo dijo con estas ocho palabras que hicieron historia en la reivindicación feminista: «No se nace mujer, se llega a serlo».

Una construcción cultural y social

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Simone de Beauvoir, de de Sophie Carquain y Olivier Grojnowski (la otra h).

«Si hay una frase que condensa y explica la visión feminista de la realidad, es esta de Simone de Beauvoir», señala Ana de Miguel Álvarez, doctora en Filosofía y profesora de Filosofía Moral y Política de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid. Lo que se ha denominado «naturaleza femenina» y «naturaleza masculina», dice la filósofa y feminista española, son construcciones históricas y sociales. «La frase ‘No se nace mujer, se llega a serlo’ sostiene que lo que se ha llamado ‘naturaleza de las mujeres’ es en realidad un constructo cultural y normativo que, además, se ha edificado para legitimar su posición subordinada al servicio del proyecto de vida de los hombres».

Ser mujer, defiende Beauvoir, no viene establecido por la biología. La filósofa francesa rechaza la existencia de una esencia femenina; eso significaría asumir que las mujeres están encerradas en un destino del que no pueden escapar. Sostiene la necesidad de la emancipación de la mujer, con la libertad como concepto central, en línea con el existencialismo de su pensamiento.

«Toda la historia de las mujeres ha sido realizada por los hombres. El resultado es que la mujer se conoce y se elige no en la medida en que existe para sí, sino tal y como la define el hombre».
El segundo sexo

Hace así Beauvoir una declaración de la necesidad de independencia de la mujer, a la que anima a construir su propia esencia al margen de las normas que marcan su trayecto según lo que se espera de ella, siempre, por cierto, situándola en un nivel de inferioridad con respecto al hombre. Denuncia la filósofa que la mujer vive sometida a la tiranía de la opresión, una opresión que comienza ya desde la infancia y con la que va creciendo, entretejida con su vida y conformándola.

Ser mujer, defiende Beauvoir, no viene establecido por la biología. La filósofa francesa rechaza la existencia de una esencia femenina; eso significaría asumir que las mujeres están encerradas en un destino del que no pueden escapar

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Libertad y filosofía

Simone de Beauvoir
Simone de Beauvoir, de Lola del Gallego Noval (Libros de FILOSOFÍA&CO).

La libertad es la razón del existencialismo. El ser humano es libre, se va creando mediante el ejercicio de la libertad y el poder de decisión sobre su vida. La libertad «es el ser». Para el existencialismo, la existencia humana precede a la esencia; el ser humano no está predeterminado, está capacitado para construirse a sí mismo, crear sobre su vida y su destino.

Con esta premisa, Simone de Beauvoir cuestiona el propio concepto de mujer. Según su feminismo existencialista, la mujer es existencia, libertad, independencia. Quitarle el derecho a tener en sus manos las riendas de su vida y decidir sobre ella por pertenecer al sexo femenino, el sexo débil, el segundo sexo, es resquebrajar, romper su existencia. Y, advierte, únicamente desde la rebeldía puede la mujer encaminarse hacia una nueva construcción social. Para derribar esta realidad es imprescindible cambiar las costumbres sociales transformando la educación. Porque un ser humano solo es un ser-para-sí en el momento en que decide y puede ser quien desea ser. También la mujer.

«El hombre no puede escapar a la filosofía porque no puede escapar a su libertad».
El existencialismo y la sabiduría popular

Es inevitable la libertad y es inevitable la filosofía, porque esta es reflexión sobre la naturaleza del mundo y del ser. El problema es que solo el hombre varón puede disponer de esta libertad, a la mujer se le ha arrebatado. La libertad y la filosofía son de los hombres. Simone de Beauvoir urge a que a la mujer se le permita ser y se la considere sujeto pensante, a que con su acceso a la libertad llegue también su acceso a la filosofía.

Según el feminismo existencialista de Simone de Beauvoir, la mujer es existencia, libertad, independencia. Quitarle el derecho a tener en sus manos las riendas de su vida y decidir sobre ella por pertenecer al sexo femenino, el sexo débil, el segundo sexo, es resquebrajar, romper su existencia

Lo personal es político

Simone de Beauvoir aborda El segundo sexo desde un lugar, sobre un tema y con un enfoque que hasta entonces no siempre se había considerado que pertenecieran al debate público. La idea de que «lo personal es político» se convirtió en uno de los lemas del feminismo en los 60 y los 70 del siglo pasado. La frase resume en forma de eslogan la creencia de que todo asunto y práctica social, incluidos los más privados (como el sexo), puede traspasar lo meramente reservado y convertirse en un tema de reflexión pública.

Años después, la escritora y activista feminista estadounidense Kate Millet recogerá el guante lanzado por la filósofa francesa e irá más allá afirmando en su libro Política sexual (1970) que «el sexo es una categoría social impregnada de política»: la relación entre los sexos es política porque es una relación de poder. Millet es una de las miles y miles de hijas de Beauvoir.

*Nota: este artículo se publicó originalmente en el número 5 de nuestra revista impresa.

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2 respuestas

  1. Avatar de Carmen León
    Carmen León

    Hola

    ¡Me alegro de haberlos encontrado!

    Gracias a ustedes y al Buen Librero.

    1. Avatar de Filosofía&Co
      Filosofía&Co

      ¡Muchas gracias a ti, Carmen, por acompañarnos!

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