Eichmann
F+ Eichmann y el mal ante la mirada de Hannah Arendt
Hannah Arendt asistió al juicio de Eichmann buscando al monstruo y encontró a un funcionario mediocre. Lo que para muchos fue una traición, para ella fue un descubrimiento filosófico: el mal más radical puede adoptar la forma de la obediencia sin pensamiento. Este artículo corresponde al comienzo del libro «Desaprender. Caminos del pensamiento de Hannah Arendt», de Marie Luise Knott.
Hannah Arendt y la libertad para pensar
La banalidad del mal. Este concepto clave para la filosofía en el siglo XX tiene dos protagonistas: Adolf Eichmann y Hannah Arendt. El primero, alto cargo durante el régimen nazi, fue capturado en 1960 por el Mosad en Buenos Aires y llevado a Jerusalén para ser sometido a juicio por crímenes cometidos durante la Segunda...
Hannah Arendt: destripando el mal
Es una de las figuras más importantes del pensamiento político del siglo XX. A la filósofa que no quería que la llamaran filósofa, la filosofía la atrapó en la adolescencia. Hannah Arendt reflexionó acerca del totalitarismo, el holocausto y las circunstancias que pueden llevar a un ser humano «normal» a cometer atrocidades, y dejó para la historia su teoría de la banalidad del mal. Ella lo sintió de cerca: era judía, huyó de Alemania y de un campo de concentración en Francia, y fue testigo del juicio contra uno de los responsables del exterminio. La vida y sus paradojas hicieron que años atrás se enamorara del que llegó a ser el «filósofo del nazismo».