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pesimista

imagen podcast dosier Schopenhauer · Filco+

F+ Schopenhauer, filosofía del pesimismo

PorFilosofía&Co13 de febrero de 2024
Este podcast intenta adentrase en los hondos y ricos pasadizos de las obras de Schopenhauer, en los que, a pesar de su fama fatalista, podemos encontrar todo un pesimismo que redime. ¡Escucha un avance del dosier! Escucha el podcast completo: Y si prefieres escucharlo en otro momento…
Ver el vaso medio vacío en lugar de medio lleno no tiene por qué ser malo. El pesimista sí cree en la felicidad, pero no como un don o un regalo, sino como una conquista que solo se alcanza a través de un denodado esfuerzo. Imagen de Derek Robinson en Pixabay.

F+ Instrucciones para ser un buen pesimista

PorCarlos Javier González Serrano18 de junio de 2024
Quien asegura que corren tiempos terribles y aciagos es porque, quizá, no se haya parado a pensar en el desarrollo histórico humano, repleto de infortunios de todo tipo, plagas y epidemias, guerras y catástrofes naturales. Precisamente, todo libro de autoayuda parte de la idea de que el mundo, y uno mismo, puede mejorar. Nos vemos avasallados por toda una literatura que intenta hacer del mundo un lugar más agradable cuando, a la vista de la realidad, todo parece sugerirnos lo contrario: no existe posibilidad de progreso.
«Al menos nueve décimas partes de nuestra felicidad se basan exclusivamente en la salud» afirmó Schopenhauer. Para la que le faltaba escribió «El arte de ser feliz» y se inventó la palabra eudemonología. A su manera, Schopenhauer se interesó mucho por la felicidad y no fue el único entre la nómina de pesimistas oficiales. Este artículo los revisa. © Ana Yael

F+ La felicidad de los pesimistas

PorFilosofía&Co13 de febrero de 2024
Resulta que el rey oficial de los pesimistas, Schopenhauer, escribió un tratado sobre la felicidad; y los existencialistas lo pasaban pipa con el jazz y el cóctel de melocotón, aunque el mundo fuera absurdo. Ningún filósofo se ha resistido a reflexionar sobre la felicidad, ni siquiera los que parecen más cenizos. Quizá el pesimismo no...