Durante el confinamiento por covid se intensificó el uso de las tecnologías digitales y esto supuso una revelación: nos descubrió que podían hacerse en línea muchas cosas que nunca hubiéramos imaginado. Una buena parte del trabajo, la enseñanza, las consultas médicas, las compras o incluso las relaciones interpersonales y cumbres de jefes de Estado se realizaron a distancia a través de una pantalla. Esto demuestra que la pantalla no es solo un objeto. Ha conseguido crear una situación en la que la actividad humana, nuestras relaciones con la realidad y con los otros se apoyan cada vez más en sistemas digitales y en paredes de cristal.
F+ «ChatGPT, escríbeme una carta de amor»
Los próximos veinte años serán los del «promptismo» generalizado. Con una simple instrucción («prompt») se verán satisfechos nuestros deseos, que hasta ahora requerían una movilización intelectual y creativa por nuestra parte. Se va a imponer la lógica del esfuerzo cero. Tumbados en el sofá, diremos: «ChatGPT, escríbeme la tesis, una solicitud o una carta de amor…».

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