Además de haber puesto su granito de arena para descubrirnos al resto de mortales los grandes secretos del mundo, los filósofos han aportado otras cosas: historias, diálogos y, en algunos casos, estupendas anécdotas. Unas anécdotas que, por lo general, llaman la atención por la peculiar personalidad de sus protagonistas. Los filósofos han sido tradicionalmente personajes extravagantes, que vivían de manera diferente al resto y también con un puntito de seriedad –tal vez excesiva– que convierte estos sucesos en experiencias muy llamativas. Hemos querido reunir en este texto algunas de las mejores (imposible contarlas todas en un único artículo; eso podría llenar un libro) anécdotas de los grandes filósofos de la historia. Pero sí hemos seleccionado nuestras favoritas. Algunas están claramente demostradas por los historiadores; otras nos han llegado como leyendas populares… Y estas hemos querido contarlas también porque, la verdad, son muy entretenidas.
Dentro de la historia de la filosofía, Grecia lo es todo, y en este aspecto que nos ocupa, también. La mayoría de ellas las cita Diógenes Laercio en sus Vidas y opiniones de los filósofos ilustres, publicado por Alianza, aunque otras las hemos recogido de otras fuentes, como Filosofía para bufones, de Pedro González Calero, editado en Booket, o rebuscando entre diferente documentación.














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