“La muerte es la más sorprendente de todas las noticias previsibles”. Este es uno de los más de ochocientos aforismos de Jorge Wagensberg, finalmente recogidos en su reciente y último libro: Sólo se puede tener fe en la duda. A mí me gustaría dudar tanto de su muerte como de la de Forges, para poder agradecerles su dosis, poco común, de humana inteligencia y viceversa, definida por el propio Wagensberg como la capacidad de anteponer el problema a su solución. Poética del aforismo.
Por Luis Alfonso Iglesias, profesor de filosofía
Todos tenemos una viñeta favorita de Forges y, con toda seguridad, todos nos podemos ver en un aforismo de Wagensberg. Acostumbro a regalar a mis alumnos una de Forges, muy conocida, que describe el estado actual de la razón crítica: “Pienso, luego estorbo”. Algunos de ellos se han convertido en aficionados seguidores de los aforismos de Jorge Wagensberg, quien reclamaba una asignatura de conversación que estimulase el gozo intelectual. Y desde su bonhomía rebelde afirmaba con sarcasmo que debería tipificarse como delito inyectar dogmas en la escuela.
Para Wagensberg, lo importante era estimular la capacidad de pensar













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