No ser gobernados pastoralmente
En una conferencia impartida en la Sorbona en 1978, Foucault define la «crítica» en términos políticos como la voluntad de no ser gobernados pastoralmente, es decir, a través de una relación de obediencia permanente por medio de una serie de técnicas como la dirección de conciencia o la confesión. Este tipo de gobierno pastoral, de origen hebreo, se habría generalizado con la institucionalización de la Iglesia. La particularidad de este tipo de gobierno es que actúa, al mismo tiempo, sobre el rebaño, es decir, sobre la totalidad del grupo dado, y sobre cada una de las ovejas o miembros del grupo, en particular.











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