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Número 16 de la revista impresa FILOSOFÍA&CO.

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REVISTA Nº 16

Dosier

Filosofía de la soledad (in)evitable

Vidas conectadas, pero desvinculadas

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Revista FILOSOFÍA&CO | Número 16

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F+ La próxima eres tú (sobre la violencia de género)

Hay sucesos de crueldad aberrante que se repiten con la obstinada insistencia de ciertas pesadillas e, igual que ellas, sobrecogen, no sólo porque muestran cómo el atropello, el tormento y el horror son capaces de tragarse toda belleza, razón o armonía, sino porque traslucen las profundas simas sobre las que arraiga inestable el género humano.

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«No queda otra solución que introducir la enseñanza de la igualdad de género y la educación sexual en la escuela pública para que los niños tengan claros los límites que separan la solidaridad y el amor a los demás del abuso. Y lo hagan desde temprano, antes de tener que lamentar una víctima más», escribe Virginia Moratiel.
«No queda otra solución que introducir la enseñanza de la igualdad de género y la educación sexual en la escuela pública para que los niños tengan claros los límites que separan la solidaridad y el amor a los demás del abuso. Y lo hagan desde temprano, antes de tener que lamentar una víctima más», escribe Virginia Moratiel.

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Entre 1895 y 1916, Emilia Pardo Bazán, la condesa rebelde, católica monárquica, pero liberal en sus costumbres y acérrima defensora de los derechos de la mujer, publicó en el semanario barcelonés La ilustración artística una ingente cantidad de crónicas sobre «la vida contemporánea», en muchas de las cuales narró lo que entonces se denominaba crímenes pasionales o actos de violencia doméstica, denunciando la indiferencia social ante esa brutalidad atávica y supuestamente natural, surgida del autoritarismo y del desprecio del varón por el sexo femenino. Ya casi sobre el final de la serie, que aún prosigue impertérrita en la realidad después de pasados cien años, concluía:

«Con razón decía un célebre jurisconsulto que la vida no está protegida; pero debió añadir en especial la de la mujer. Todo español cree tener sobre la mujer derecho de vida o muerte. Lo mismo da que se trate de su novia, de su amante, de su esposa. Los celos disculpan los más atroces atentados, las venganzas más cruentas; y los que se escandalizan de las barbaridades de la guerra (que al fin tiene un carácter colectivo y de interés general) disculpan esas atrocidades individuales, como si fuese lícito nunca tomarse la justicia por la mano».

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