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Número especial - HANNAH ARENDT

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Hannah Arendt y la época de las catástrofes

Totalitarismo, democracia y libertad

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Revista Especial HANNAH ARENDT

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F+ 10 claves para conocer el pensamiento de Spinoza

El pensamiento de Spinoza desmonta mucho de nuestros lugares comunes: la libertad entendida como libre albedrío, la centralidad del yo, la oposición entre razón y afecto, la idea de un orden del mundo orientado a fines... Estas diez claves muestran cómo su ontología, su teoría de los afectos y su ética forman un mismo gesto: aprender a vivir comprendiendo las causas que nos determinan.

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Imagen de Spinoza realizada con Canva Pro.

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Spinoza (1632-1677) es uno de los fenómenos filosóficos de nuestra época. Excomulgado en vida de su comunidad judía con tan solo 23 años, sus textos no se censuraron en las décadas posteriores a su muerte. Durante mucho tiempo, en Europa, el adjetivo «spinozista» era un insulto para designar una herejía. Sin embargo, sus textos se fueron recuperando en el siglo XIX hasta llegar a un verdadero «redescubrimiento» de Spinoza a finales del siglo pasado.

Hoy, Spinoza es un autor fundamental en la filosofía contemporánea, y no como parte museística de un canon que hay que estudiar (que, por qué no decir, también), sino como un interlocutor fecundo para animar las corrientes filosóficas contemporáneas: la estética y la teoría del arte (con las performances y la tesis de que nadie sabe lo que puede un cuerpo), la teoría política y el pensamiento autónomo, la metafísica sin trascendencia, la moral sin psicología… Veamos en este artículo diez claves para entender la importancia de su filosofía.

Número 14 - Revista FILOSOFÍA&CO

HANNAH ARENDT

Una pensadora imprescindible para el siglo XXI

1 El método geométrico

El libro más importante de Spinoza es la Ética, que lleva por subtítulo demostrada según el orden geométrico (en el original en latín: more geométrico, es decir, de manera geométrica), y que fue publicada de forma póstuma en 1677. A pesar de su título, el libro no es un libro de ética como podríamos entender hoy (al menos, no lo es enteramente). La Ética de Spinoza es un tratado de filosofía al estilo moderno: un libro que estudia la realidad, es decir, un libro metafísico.

El método geométrico de Spinoza viene de los antiguos libros de geómetras griegos, como Euclídes, en los cuáles se hablaba de definiciones de elementos básicos, luego de axiomas evidentes, y con ello se establecían las distintas proposiciones a partir de demostraciones lógicas. En el momento que escribe Spinoza, además, la filosofía buscaba ser una ciencia rigurosa para diferenciarse de la abultada y entumecida escolástica que se había perdido en sus eternos debates abstractos. Son las consecuencias de Descartes: la filosofía tiene que partir de lugares seguro, claros y evidentes (axiomas) que permitan generar un conocimiento verdadero.

Pero la elección del método no es una cuestión, pongamos, únicamente epocal, como si esa fuese simplemente la forma de escribir o de enunciar filosofía en sus años. Es también una apuesta filosófica: el método geométrico es el adecuado para hablar de la realidad porque la estructura de la realidad puede ser deducida en su totalidad de unas pocas definiciones y axiomas. Llegamos así a uno de los puntos fundamentales de la filosofía de Spinoza: la realidad es una y no necesita principios trascendentes que la expliquen (por ejemplo, un Dios creador ajeno a su obra). El mundo se sigue de sí mismo, lo que dibuja de una de las filosofías inmanentes más influyentes de toda la historia de la filosofía (europea).

La realidad tiene, entonces, una estructura similar a la que tiene la «realidad matemática»: sus propiedades se deducen necesariamente de sí misma, no hay motivos externos. Con un ejemplo: es absurdo preguntarse por qué los lados de un triángulo suman 180 grados, porque, dado que el espacio de la circunferencia es de 360 grados, sería imposible que una figura geométrica de tres lados tuviera ángulos que sumaran otra cantidad. Lo mismo con la realidad. Preguntas como «¿por qué existe este mundo y no otro?» son absurdas porque no podía ser de otra manera: el mundo tal como es se deduce necesariamente de la naturaleza de las cosas.

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