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fracaso

El exilio no es solo una categoría artística o intelectual, sino una categoría vital que marca la historia de millones de personas en la actualidad. Diseño a partir de imagen de Rosy en Pixabay (licencia CC 0 1.0).

F+ Exilio, el desarraigo por la expulsión y la ausencia

PorLaura Martínez Alarcón30 de abril de 2024
Según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), «el exilio es la separación de una persona de la tierra donde vive. En este sentido, todos los refugiados y desplazados viven en el exilio hasta regresar a sus hogares». Esta definición aséptica esconde, sin embargo, una realidad tremendamente dolorosa y traumática para millones de personas en el mundo. ¿Sigue siendo el exilio un castigo político? ¿Hay diferentes tipos de exilio? ¿Lo viven igual hombres que mujeres? En este dosier, Laura Martínez Alarcón ahondará en estas y otras preguntas.
En nuestra sociedad, el fracaso se ve como uno de los puntos más negativos de nuestras biografías. Pero ¿y si no fuera necesariamente así? ¿Qué podemos aprender del fracaso? Imagen de Digital (CanvaPro).

F+ El fracaso, una derrota necesaria

PorLaura Martínez Alarcón13 de febrero de 2024
En sociedades tan competitivas como las del siglo XXI, ¿qué significa fracasar? Se nos ha hecho creer que todos somos capaces de alcanzar el éxito, pero nadie se detiene a pensar en las muchas posibilidades de «caer» en el fracaso. Basta echar una ojeada a las redes sociales, plagadas de seres humanos tan sonrientes, supuestamente...
El filósofo estadounidense Michael Sandel en el Techfest de 2014. En este artículo, Magdalena Reyes Puig nos habla de la meritocracia a través de su último libro, La tiranía del Mérito. Imagen con licencia Attribution-ShareAlike 3.0 Unported (CC BY-SA 3.0).

Michael Sandel y su filosofía de la meritocracia

PorMagdalena Reyes Puig27 de junio de 2024
En su último libro, Michael Sandel hace una crítica al ideal meritocrático por haber generado una división entre ganadores soberbios y perdedores humillados en la sociedad. Este abismo aumenta la brecha social y la desigualdad, pero no solo la económica, sino también la de reconocimiento: si eres un fracasado, tú tienes la culpa.