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F+ La actualidad de Hegel: el pensador que atraviesa la apariencia

Dosier: Hegel visto a través de los libros

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La filosofía de Hegel recibe el nombre de «idealismo absoluto», una reflexión sobre la realidad globalmente considerada, a la que da el nombre de absoluto, entendida como idea, naturaleza y espíritu, que se desarrolla en el tiempo en un proceso que denomina «dialéctico». La dialéctica describe tanto el modo de pensar como el de ser, porque, para Hegel, no existe el ser por un lado y el pensar por otro: concepto y realidad son lo mismo. © Ana Yael

La filosofía de Hegel recibe el nombre de «idealismo absoluto», una reflexión sobre la realidad globalmente considerada —a la que da el nombre de «absoluto»—, entendida como idea, naturaleza y espíritu, que se desarrolla en el tiempo en un proceso que llama «dialéctico». La dialéctica describe tanto el modo de pensar como el de ser: para Hegel, concepto y realidad son lo mismo; no existe el ser por un lado y el pensar por otro. © Ana Yael

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Este mes de agosto se cumplen 250 años del nacimiento de Hegel. El pensamiento del filósofo alemán, que nació el 27 de agosto de 1770, sigue teniendo una indiscutible actualidad, según demuestra el libro coral Hegel hoy, que próximamente publicará la editorial Herder y del que en este dosier ofrecemos un adelanto en exclusiva para nuestros suscriptores. En este libro, el escritor y filósofo chileno Ricardo Espinoza escribe sobre él que es «el pensador que atraviesa la apariencia, en su aparente inmediatez». A través de esta y de otras dos grandes obras repasamos y desentrañamos la vida y las ideas de este pensador con fama de difícil de comprender.

Hegel explicado por Franco Volpi

FILOSOFÍA&CO - COMPRA EL LIBRO Enciclopedia de obras de filosofia
Enciclopedia de obras de filosofía A-Z, de Volpi (Herder).

La Enciclopedia de obras de filosofía A-Z, editada por el prestigioso filósofo italiano Franco Volpi y publicada por Herder, recoge los principales textos que han tejido la historia del pensamiento occidental y otros de las filosofías árabe, judía, india, china y japonesa que han ejercido una importante influencia en la filosofía europea. Este es un extracto de diferentes fragmentos de cómo nos presenta a Hegel esta Enciclopedia de Volpi:

Georg Wilhelm Friedrich Hegel nació el 27 de agosto de 1770 en Stuttgart y murió el 14 de noviembre de 1831 en Berlín. La filosofía de Hegel se considera en general el punto cumbre del idealismo alemán. Su sistema, que abarca todos los ámbitos del saber, fue creado por Hegel precisamente con este propósito. Como becario del duque en el seminario protestante de Tubinga, Hegel estudió de 1788 a 1793, junto con Hölderlin y Schelling, filología, filosofía, matemáticas y teología en la universidad de dicha ciudad.

A finales de 1793, Hegel asumió un puesto de profesor doméstico en Berna y luego, de 1797 a 1800, en Fráncfort, donde se adhirió a un grupo de amigos en torno a Hölderlin que se interesaban por la filosofía y la política. En 1801 Hegel obtuvo la habilitación filosófica en Jena, ciudad que era entonces el centro del romanticismo temprano y de la filosofía idealista. Allí actuó primero como profesor no titular y, desde 1805, por mediación de Goethe, como profesor ordinario.

Cuando las tropas francesas entraron en Jena, Hegel abandonó la ciudad y asumió a principios de 1807 la redacción del Bamberger Zeitung. Su crítica a la filosofía de la identidad, en el prólogo a la Phänomenologie des Geistes, condujo a la ruptura con Schelling. Desde 1808, Hegel fue rector del Ägidiengymnasium de Núremberg. De esta época procede, entre otras cosas, su Philosophische Propädeutik, que apareció póstumamente. Hasta finales de 1816 no obtuvo la anhelada cátedra, sueño que pudo realizar en Heidelberg. Desde 1818 actuó como sucesor de Fichte en la universidad de Berlín, donde fue rector en 1829-1830.

A principios del siglo XX, la filosofía de Hegel experimentó un renacimiento en Alemania a través del neokantismo y del vitalismo. Desde entonces, la confrontación con Hegel en las diversas corrientes filosóficas prosigue sin apenas interrupción hasta la actualidad.

Hegel se considera en general el punto cumbre del idealismo alemán. Su sistema, que abarca todos los ámbitos del saber, fue creado por Hegel precisamente con este propósito

Dos de las obras más destacadas de Hegel

1. Fenomenología del espíritu, 1ª ed. Bamberg-Wurzburgo 1807.
Hegel concibe la introducción al conocimiento especulativo de la razón (…) como una «historia de la formación de la conciencia», que recorre todas las formas de su relación con el objeto y llega al saber absoluto, en el que el sujeto y el objeto coinciden completamente. Este fin es el espíritu que se ha hecho transparente para sí mismo, cuyo proceso de evolución es organizado en un sistema conceptual mediante la reproducción «conmemorativa» del saber que aparece en la conciencia. Así, la Fenomenología del espíritu se entiende ya a sí misma como «ciencia de la experiencia de la conciencia», que se clarifica hasta llegar a ser espíritu, en cuanto recorre el camino de la conciencia que la humanidad ha adquirido acerca de sí misma y del mundo objetivo. Esta experiencia ni sigue el método deductivo de la matemática ni se apoya en una reflexión previa sobre las condiciones de su posibilidad (Kant) o en un saber inmediato o intuitivo (Jacobi, Schelling), sino que expone el movimiento peculiar que la conciencia realiza en cada nivel de su evolución. Este cambio de sí misma se constituye sucesivamente por la propia comprobación de la conciencia en su pretensión de verdad como conformidad entre objeto y concepto fundada en normas propias. Estas, a su vez, son corregidas por la conciencia misma, cuando parecen inadecuadas para el objeto respectivo, es decir, cuando el saber del objeto y este mismo no se corresponden por completo en su supuesta validez o connotación ejemplar.

Puesto que el concepto y el objeto son momentos del saber y su relación cae en la conciencia, este proceso de corrección, que ha de realizarse siempre de nuevo y que Hegel llama «inversión de la conciencia», se lleva a cabo a través de un movimiento dialéctico. Su núcleo es la «negación determinada» de la respectiva figura de la conciencia, en el sentido de una unidad de la actitud de la conciencia y del objeto enlazado con ella. El nuevo objeto que resulta de esos cambios y la correspondiente forma de saber contienen a la vez lo negado. El fundamental concepto hegeliano de la «superación» (Aufhebung) consiste en esa doble función de la negación, que no cae en la pura nada, sino que conserva en el estadio siguiente el contenido de lo puesto con anterioridad, mediante una figura que lo abarca. El cuestionamiento del saber alcanzado en cada caso recibe en Hegel la designación del «escepticismo que se realiza», por el que la conciencia en la confrontación con sus figuras depone las unilateralidades de las mismas y a la vez se apropia de su respectivo contenido.

Por primera vez la filosofía ve una necesidad en la serie de las figuras de la conciencia y las entiende como momentos de una totalidad ordenada, en la que lo verdadero y el todo coinciden. En las divisiones principales de la obra, son tratados los siguientes temas: conciencia, autoconciencia, razón que observa y que actúa, espíritu ético, formado y moral, la religión y el saber absoluto. Con la certeza sensible comienza el auténtico curso argumentativo de la obra. La conciencia «natural», como certeza sensible, intenta captar el objeto concreto en su singularidad. Pero como el «esto-aquí» no puede expresarse directamente, pues en el lenguaje se hacen enunciados universales, la certeza sensible pasa a la conciencia que percibe, la cual considera el objeto como una cosa compleja con múltiples propiedades. En el ámbito del entendimiento, cuya función principal consiste en la posición de objetos no observados para la explicación de los fenómenos, la cosa (Ding) se muestra como juego recíproco de las fuerzas y sus exteriorizaciones. Las leyes formales del entendimiento aparecen en primer lugar como un «mundo invertido» que está detrás de los datos de los sentidos, hasta que la conciencia las reconoce a ellas, junto con el ser en sí de la cosa, como su propio producto. Con la experiencia de la referencia a sí misma, que está contenida en toda referencia al objeto, la conciencia se convierte en autoconciencia, que se muestra primeramente como aspiración a la autoconservación y luego llega a la lucha a vida o muerte por el reconocimiento por parte de sus iguales.

En la relación de señor y siervo, este, por su trabajo, se libera del señor, que se limita a consumir y, por medio de la actividad formadora en las cosas, se eleva por encima de su vinculación inmediata a lo dado por naturaleza. El modelo histórico del hombre libre en medio de sus cadenas de esclavo es el estoico, cuya actitud indiferente frente al mundo conduce luego al escepticismo. En la búsqueda
de un asidero en el estado de confusión, el hombre, en la religión judeocristiana de la Edad Media, experimenta el desgarro interior de la «conciencia infeliz», que media la oposición entre el más aquí mudable y el más allá inmutable mediante la devoción y el sacrificio. En el nivel de la razón, la relación negativa de la conciencia de sí con el otro, se trueca en una relación positiva. La razón, con la certeza de ser toda la realidad, es decir, con la certeza de que lo dado solo está presente en el medio del pensamiento, persuasión en la que según Hegel consiste el idealismo, investiga las leyes del mundo anorgánico y del orgánico, así como de la conciencia misma. Pero allí encuentra también sus límites, pues a través de esto la conciencia es tratada como una mera cosa. Aquí está la crítica de Hegel a la fisiognomía y a la frenología de su época. Lo interior de la conciencia se manifiesta solamente en el ámbito moral, en el que los individuos satisfacen sus necesidades mediante el trabajo común y en las costumbres y las leyes se insertan en la «sustancia general» de un pueblo. Este fin se logra por la supresión de diversas formas de comportamiento individualistas; tales son, por ejemplo, la aspiración a la felicidad, la «ley del corazón», que, en cuanto quiere mejorar el mundo, entra en un conflicto insoluble con el orden real, y así se convierte en el «desatino de la presunción», y el culto de la virtud, que, en cuanto se opone al curso del mundo, se convierte en una edificante inactividad.

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Una respuesta

  1. Avatar de Mabelle Milne
    Mabelle Milne

    En que basaban su etica gente como Nietche y Gandi que disfrutando fama que las sociedades crean continuaban viviendo vidas que no fueron tan ideales como reflejadas o inobjetables desde el punto de vista moral de algunos<<'

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