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F+ Daniel Tubau: «No se puede ser filósofo sin ser escéptico»

En comparación con el epicureísmo y el estoicismo, el escepticismo no goza hoy de la fama que sí tenía en su época. Actualmente parecemos asociarlo a cierto negacionismo o a una postura relativamente incrédula, pero si hablamos del escepticismo como filosofía nos referimos a mucho más. Para indagar en ello hablamos con Daniel Tubau, escritor, guionista, director de televisión y profesor de Literatura. Tubau publica «Sabios ignorantes y felices. Lo que los antiguos escépticos nos enseñan», un libro en el que recorre las principales escuelas escépticas y recoge sus principales enseñanzas.

6 comentarios

Daniel Tubau acaba de publicar «Sabios ignorantes y felices», un libro en el que recupera el escepticismo como forma de vida. (Diseño realizado a partir de una imagen cedida por el autor).
En «Sabios ignorantes y felices», Daniel Tubau recupera el escepticismo como forma de vida. Imagen cedida por el autor.

6 comentarios

Una gran parte de la literatura sobre superación personal está basada en postulados estoicos, lo que supone una dosis racional cuando uno lo está pasando muy mal. Pero no solo la literatura de superación personal, sino que el cristianismo también retomó parte del estoicismo para adaptarlo a su doctrina. Lo hizo también la filosofía moderna y muchos autores contemporáneos, lo que ha terminado por convertir al estoicismo en algo así como un cliché, en el lugar común desde el cual se habla de resolver la infelicidad o alcanzar la paz mental y la serenidad.

Sin embargo, todos estos autores y corrientes se han olvidado de otras grandes tradiciones, como la escéptica. Como escribe Daniel Tubau, la tradición escéptica «ha sido despreciada y perseguida a lo largo de la historia, debido a que los sistemas dogmáticos han sabido reconocer la amenaza de dicha manera de pensar». Sobre esta filosofía escéptica —que ha sido tan descuidada por los autores clásicos y contemporáneos— dialogamos con Daniel Tubau.

Daniel Tubau
Sabios ignorantes y felices. Lo que los antiguos escépticos nos enseñan, de Daniel Tubau (Ariel).

En primer lugar, ¿podría hablarnos más de esta amenaza que los pensadores de todas las épocas han visto en la escuela escéptica? ¿Qué riesgos han encontrado a lo largo de la historia distintos pensadores y doctrinas ante la existencia del escepticismo?
El pensamiento escéptico siempre fue (y sigue siendo) una amenaza directa para las doctrinas dogmáticas porque no se limita a enfrentarse a ellas mediante otro dogma, sino que pone en cuestión la noción misma de dogma o de verdad indiscutible.

A los dogmáticos les gusta enfrentarse a los que son como ellos, a aquellos que proclaman una verdad diferente a la suya. El motivo es que, al fin y al cabo, ambos están de acuerdo respecto al concepto de verdad, ambos están de acuerdo en que se puede proclamar un dogma, por lo que lo único que hay que decidir es si el dogma correcto es el mío o lo es el tuyo. Pero cuando los escépticos niegan que puedan existir dogmas indiscutibles, entonces están atacando la base misma de todo sistema dogmático.

Un ejemplo de esta diferencia es que en ciertas ocasiones los dogmáticos religiosos han aceptado convivir unos con otros, pero lo que no han aceptado es que convivan con ellos los que no creen en ningún dios: a esos hay que seguir persiguiéndolos. Los masones modernos, por ejemplo, aceptaban a cristianos, musulmanes y judíos en sus clubes, o incluso a deístas y fideístas (como se refleja en su normativa más célebre, las Constituciones de Anderson), pero rechazaban a los agnósticos y a los ateos. Había que creer en algún ente divino, aunque se llamara el «Gran Arquitecto del Universo».

En filosofía, los escépticos tampoco han sido apreciados, porque, a diferencia de los estoicos, no prometen soluciones rápidas ni grandes explicaciones con las que conseguir fieles y acólitos: el escepticismo es una invitación a dudar y a seguir investigando.

«El pensamiento escéptico siempre fue (y sigue siendo) una amenaza directa para las doctrinas dogmáticas porque no se limita a enfrentarse a ellas mediante otro dogma, sino que pone en cuestión la noción misma de dogma o de verdad indiscutible»

Es interesante pensar en el escepticismo, tal y como usted nos lo cuenta, desde una óptica distinta a como el dogmatismo tradicional lo ha hecho. En este sentido, ¿qué función cree que puede tener pensar temas como el político desde este paraje escéptico?
El tema político sería otro terreno, el tercero tras el religioso y el filosófico. Un terreno en el que el escepticismo aporta una manera diferente de encarar los problemas, pues también aquí rechaza las ideologías basadas en dogmas y desconfía de todos los políticos.

Eso no quiere decir que un escéptico no tenga simpatías políticas o que caiga en la inacción. Al contrario, puede participar en política (como hizo el escéptico Cicerón), pero sabiendo que cualquier solución puede ponerse en cuestión y que no hay respuestas definitivas. Este es un terreno en el que el significado de skepsis (en griego, «seguir investigando») es fundamental. En política no hay soluciones para siempre, por la sencilla razón de que, cuando se implementa una medida, aunque sea buena, siempre habrá alguien que encuentre la manera de aprovecharse de la nueva situación, por lo que será necesario una nueva corrección.

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6 respuestas

  1. Avatar de Luis Felipe Valero Gil
    Luis Felipe Valero Gil

    Así es Antonio completamente de acuerdo, creo que el autor queda en una osado periplo de indefinicion, se sumerge en no contemplar las verdades absolutas porque teme que se ahogue en ellas, más por el contrario, estar constaneme dudando de todo, es como si andase en una barca que parece no saber de donde zarpa ni hacia donde piensa arribar, es parte de la locura del pensamiento.

    1. Avatar de Daniel Tubau
      Daniel Tubau

      Luis Felipe, no dudes de que, si tuviese la suerte de contemplar «las verdades absolutas», no me ahogaría, sino que intentaría disfrutar de ellas. Y más si tengo la suerte de navegar en esa barca que enseguida me ofreces .

  2. Avatar de Antonio
    Antonio

    Terriblemente barato. Una cosa es el sano escepticismo de quien sabe de los límites de la certeza humana, y otra el escepticismo cerril de quien cree que con eso ha deslegitimado todo dogma. Estar convencido del dogmatismo de toda revelación puede ser tan dogmático como la fe de algunos creyentes. Y hay creyentes que saben perfectamente que sólo Dios puede tener certezas infinitas.

    1. Avatar de Daniel Tubau
      Daniel Tubau

      Caramba, Antonio. ¡Que seguridad tan poco justificada la tuya! No entiendo bien tu razonamiento. Parece que lo que dices es que hago mal en decir que un dogma es dogmático, y al mismo tiempo, acto seguido, defiendes las certezas dogmáticas. Un dogma es una verdad revelada, como bien sabes, así que no creo que sea desfigurar las cosas llamar dogmática a una religión, cosa que tú mismo haces. E incluso refuerzas la idea al afirmar, no ya que ese dogma es una certeza indiscutible, sino que además ¡es una certeza infinita!. No es que yo esté convencido del dogmatismo de toda revelación, es que en eso consiste una revelación: en la trasmisión de un dogma. ¿Dónde está el problema entonces? Pero, en primer lugar, no tengo por qué considerarme escéptico por escribir un libro sobre los escépticos; y en segundo lugar, si fuese un buen escéptico no afirmaría que es equivocado todo dogma, sino que me conformaría con admitir que ningún dogma revelado ha sido demostrado de otra manera que por el testimonio de alguien que dice que ha contemplado «las verdades absolutas», como dice el siguiente comentarista, Luis Felipe. En cualquier caso, si tu creencia en certezas absolutas te hace faltar al respeto de esa manera a una opinión que no coincide con la tuya, prefiero ser escéptico.

  3. Avatar de Boris Angel Ferrer
    Boris Angel Ferrer

    Excelente artículo.. yo soy escéptico…..

    1. Avatar de Filosofía&Co
      Filosofía&Co

      Muchas gracias, Boris

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