Epicuro para el siglo XXI

Epicuro hoy es un pensador rabiosamente contemporáneo. Su filosofía, genuinamente orientada a la praxis puede ofrecernos muchas claves para afrontar nuestro presente. Diseño a partir de imagen realizada con una inteligencia artificial (CC 0 1.0).
Epicuro es un pensador rabiosamente contemporáneo. Su filosofía, genuinamente orientada a la praxis, puede ofrecernos muchas claves para afrontar nuestro presente. Diseño a partir de imagen realizada con una inteligencia artificial (CC 0 1.0).

¿Es posible leer a Epicuro hoy y que siga dando claves de interpretación de la realidad? ¿Qué tiene que decirnos en la actualidad un pensador del siglo III a. C.? Epicuro fue un filósofo que escribió en tiempos de una crisis profunda de la democracia ateniense. Ante un modelo civilizatorio en ruinas, propuso un nuevo modelo filosófico basado en la búsqueda de la felicidad a través de la amistad.

Por Irene Gómez-Olano

En filosofía, la preposición «para» siempre genera sospechas. A la pregunta «para qué» sirve la filosofía la respuesta suele estar entre exclamaciones: «¡Para nada!», se dice. Y es que la filosofía, se nos dice, tiene más que ver con «porqués» que con «para qués». Y tiene más que ver con hacer profundas preguntas que con encontrar respuestas.

Sin embargo, en realidad los filósofos y filósofas nunca han cesado en su intento de hacer de la filosofía una guía para la praxis. La filosofía no surgió en el vacío, sino en el diálogo entre seres humanos en estructuras sociales complejas. En Grecia, se trató de un pensamiento en el seno de la polis o ciudad-estado griega, con una enorme dimensión ética y política.

El pensamiento de Epicuro se edificó precisamente durante la crisis de este modelo político. Se trató de un pensador que estableció una verdadera revolución. Sus enseñanzas iban muy encaminadas a resolver los problemas que tenían los seres humanos en la ciudad; un entorno que, según él, los hacía enormemente miserables. Su condición de pensador de la crisis y su apuesta por un modelo social basado en la amistad son algunas de las claves que hoy podemos reivindicar para pensar nuestra vida.

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Epicuro hoy como respuesta a las crisis

En 1992, Francis Fukuyama escribió un libro titulado El fin de la historia y el último hombre. Se trata de una obra que tuvo una gran relevancia e influencia en la filosofía y las ciencias políticas. En ella se expone la tesis de que la historia en tanto lucha ideológica ha acabado porque se ha generado una democracia liberal más o menos global tras la caída del bloque soviético que la hace innecesaria.

Bajo esta tesis, se sostiene que se han acabado las guerras y las revoluciones y se ha impuesto un pensamiento único neoliberal basado en la economía de libre mercado, gobiernos representativos más o menos democráticos y un mantenimiento de los derechos jurídicos. Allá donde eso no se da —o no se daba, en 1992— el autor propone que, a través de reformas y del proceso globalizador, se irá dando cada vez de forma más extendida.

El problema de esta visión, que sigue siendo imperante en determinadas ramas y departamentos de filosofía, es que no da cuenta de los fenómenos del siglo XXI. Si por algo se está caracterizando el primer cuarto de siglo es por una creciente situación de inestabilidad y crisis, donde abundan las guerras, apareciendo también allá donde ya no eran comunes, como el continente europeo.

En este contexto, lo que parece es que, lejos de una situación de estabilidad, lo que estamos es ante una encrucijada. Una como la que vivió Epicuro de la democracia ateniense, cuando las viejas instituciones de representación política fueron denostadas. Las crisis de las democracias parlamentarias, los procesos de lucha que se dan a nivel global, los cambios de régimen de países como Ecuador, Chile u Oriente Próximo de la última década o la crisis ecológica que amenaza con la destrucción de la vida humana en la Tierra son algunos de sus signos.

Lo que vemos hoy es que hay enormes desigualdades entre países, muchos Estados no son democracias liberales, sino régimenes autoritarios (a veces más o menos manejados en última instancia por potencias imperialistas) y no hemos alcanzado mayores cuotas de igualdad, ni siquiera dentro de los países ricos, donde a partir de la crisis de 2008 la desigualdad ha crecido enormemente.

Epicuro fue el filósofo de la crisis de la polis. Al derrumbarse este tipo de organización democrática se derrumbaron también muchos de los fundamentos ideológico-políticos generados para su defensa y mantenimiento, tras los cuales hubo que edificar otros nuevos. Es por este motivo que, como pensador crítico, nos puede ofrecer una hoja de ruta para construir nuevos principios e ideales, más ajustados a un presente que genera profundas insatisfacciones.

Epicuro fue el filósofo de la crisis de la polis. Al derrumbarse este tipo de organización se derrumbaron también muchos de los fundamentos ideológico-políticos generados para su defensa y mantenimiento, tras los cuales hubo que edificar otros nuevos

El epicureísmo es amistad, felicidad y transformación personal

Ante esta crisis de la democracia ateniense que tiene similitudes con las nuestras, lo que propone Epicuro es la unión entre seres humanos a través del vínculo de la amistad, la búsqueda de lazos y la transformación personal a través de la relación con los demás.

Para Epicuro, la sociedad ateniense era fruto de enormes insatisfacciones para el ser humano y, tal vez, su tesis más controvertida es la que tiene que ver con la renuncia a toda forma de hacer política, por ser una fuente de dolor y conflicto. Lo que propone Epicuro es darle un nuevo fundamento a la sociedad, pero no transformándola, sino alejándose de ella. Por eso, a los 35 años funda a las afueras su escuela filosófica, conocida como el Jardín.

El Jardín era un lugar de estudio al estilo de una escuela, pero también un lugar de retiro espiritual. La enseñanza era parte de una experiencia vital de convivencia con otros, con fuertes vínculos afectivos entre sus miembros y reglamentos que regían la convivencia.

En el Jardín, Epicuro trata de enseñar lo que él considera que es la felicidad humana: la ataraxia. La ataraxia sería un estado de vida sin perturbaciones ni dolor, al estilo de la vida de los dioses. En el Jardín no hay perturbaciones, sino placer; pero no entendido como satisfacción inmediata, sino como máxima realización humana. Hemos de buscar, reivindica, placeres espirituales, no carnales.

Para Epicuro, por tanto, hay placeres de primer y de segundo orden. Tratar de ser ricos o inmortales nos puede dar mucho placer, pero no es un placer elevado. El hedonismo epicúreo debe darse de manera racional e inteligente. El placer de comer, por poner un ejemplo, es momentáneo, pero el placer de una amistad es incomparable en comparación, porque es más elevado y duradero.

Además, la amistad que reivindica Epicuro no es una amistad solamente entre iguales. Otros filósofos griegos habían reivindicado ya la amistad y el amor como elementos esenciales de una vida buena y feliz, pero Epicuro fue el primero en incluir en su escuela, no solo a los ciudadanos atenienses (hombres nacidos en Grecia y libres), sino también a mujeres y esclavos, porque consideraba que podían aprender de igual manera.

La amistad era vista, además, como un fin en sí mismo (no como un medio para obtener un fin), de una forma que en filosofía hoy consideraríamos propia de la ética de Kant. La filosofía de Epicuro, pues, parte de considerar que cualquier ser humano es valioso por sí mismo y merece buscar la felicidad.

Esta enseñanza, la igualdad entre mujeres y hombres, libres y esclavos en el ámbito del conocimiento, puede ser muy inspiradora en un mundo fuertemente desigual como el actual. Además, en este sentido, la filosofía de Epicuro fue consecuente. Aunque escribió numerosísimas obras, de las cuales hoy casi no se conserva ninguna, la fundación del Jardín fue un acto de compromiso con su propuesta filosófica. Por eso, podemos decir que el epicureísmo es un pensamiento orientado a la realidad y en el cual no existía gran distancia entre lo que se defendía y la propia praxis.

La amistad que reivindica Epicuro no es una amistad solamente entre iguales. Epicuro fue el primero en incluir en su escuela a mujeres y esclavos

Epicuro y la crisis ecológica

Algunos autores han visto en Epicuro una inspiración ética para el tipo de sociedades que necesitamos construir para acabar con la crisis ambiental. Este es el caso de la filósofa española Alicia Puleo, que en algunas de sus obras, como Claves ecofeministas, defiende que el Jardín de Epicuro es un marco desde el que pensar nuestra relación con los otros y con la naturaleza.

No hay que olvidar, nos recuerda, que el Jardín de Epicuro era primero que todo eso mismo, un jardín. Un lugar donde cultivar alimento y estar en contacto con animales y plantas. En este sentido, propone entender el Jardín epicúreo como un «jardín-huerto», en el que se cultivan frutos, pero también virtudes humanas.

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Claves ecofeministas, de Alicia Puleo (Plaza y Valdés editores).

Puleo defiende que ante la degradación ambiental que amenaza la vida humana y la de numerosas especies que están siendo exterminadas, deberíamos proponer un «jardín huerto feminista»: «Epicuro en su escuela filosófica admitía también a mujeres, esclavos y esclavas. Era un ámbito de igualdad, de contacto con la naturaleza, donde filosofaban, paseaban y del que también se alimentaban». Este sería un buen punto de partida para el tipo de sociedades que queremos construir en el siglo XXI, tal y como defiende.

Además, hay un elemento fundamental en la filosofía del griego que sirve para pensar la acción humana, y es su defensa de la phrónesis. La phrónesis es la virtud fundamental en la ética de Epicuro y consiste en saber hacer un cálculo de placeres. Aquella persona que la ejerce correctamente sabe calcular de forma responsable los placeres y padeceres que se derivan de la acción y escoger en virtud de ese cálculo.

El término se ha traducido tradicionalmente como «prudencia» y se contrapone a la desmesura o hýbris que es hacer lo más placentero sin anticipar las consecuencias. Para el filósofo español Jorge Riechmann, es esta hýbris o desmesura la que nos lleva como especie a ser incapaces de controlar las consecuencias negativas de nuestros actos sobre el entorno y la vida de los demás, y propone una ética basada en la autocontención y la autolimitación, donde decisiones en ámbitos como la ciencia sean tomadas bajo un principio de precaución. Algo no muy distinto a lo propuesto por Epicuro.

El ideal de felicidad de Epicuro también es, para Alicia Puleo, un ejemplo en el que puede basarse una ética ecológica o ecofeminista porque «se conseguía a través de placeres sencillos y no con la persecución del lujo, lo que hoy conocemos también como el consumo desenfrenado».

Una vida tranquila

De lo que se trata en el Jardín, en última instancia, es de alcanzar la felicidad. Pero no una felicidad estridente, sino aquella que consiste en una vida sencilla, rodeado de amigos, con pequeños placeres y sin grandes insatisfacciones. Una vida donde reine la tranquilidad en el alma y la paz en el espíritu. En este sentido, según Epicuro, la filosofía sirve «para» ser felices y no sirve de nada si no nos acerca a este objetivo.

Sin duda, la enseñanza más importante para el presente que nos deja es aquella que se da en forma de advertencia: muchos placeres llevan acarreados innumerables sufrimientos posteriores. Es importante hacer un balance prudente y elegir sabiamente, es decir, con responsabilidad. Se trata, no solo de una responsabilidad que nos hará más felices a la larga, sino de una que nos debemos los unos a los otros como individuos que compartimos un espacio común.

Y si bien Epicuro renunció a la transformación política, algunas de sus enseñanzas son políticamente valiosas. Sobre todo aquellas que tienen que ver con considerar al resto de individuos como sujetos, dignos de consideración y respeto.

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12 COMENTARIOS

  1. Qué bueno que la filosofía se revalide , es lo que requiere la educación contemporánea, estamos repitiendo la historia reciclado los mismos errores, la prepotencia de los mandatario s que ostentan el poder nos están enfrascado en una guerra sin retornó, falta líderes que piensen y sean sensatos.

  2. Desde cuando el ser humano viene buscando la felicidad y no la podemos encontrar porque puede más el egoísmo, la codicia, la avaricia, la hipocresía, el cinismo, la maldad y la perversidad desenfrenada. Si la sociedad de la época de Epícuro estaba jodida hoy en día está muchísimo peor, al borde de la destrucción total por el ego, el narcisismo y las ansias de poder de unos cuantos locos

  3. El caminar con la filosofía es encontrar en el horizonte de los caminos todo aquello que nos permite entender la existencia del ser. Como se plantea en este texto: la filosofía es un diálogo silencioso del alma consigo misma, sobre el ser.:Platon

  4. Genial artículo totalmente de acuerdo en que debemos vivir desde estás concepción filosófica de Epicuro… Para lograr ese mundo en equilibrio y armonía con todo …generando bienestar común esa es la verdadera esencia de nuestra existencia gracias por compartir

  5. Genial artículo muy interesante, se nota la profundidad de la investigación
    Muchas gracias por traer a la actualidad estos asuntos del alma el pensamiento y el convivir

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