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Número 17 de la revista FILOSOFÍA&CO

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REVISTA Nº 17

Dosier

La filosofía nace en África

Un recorrido para recuperar el carácter mundial del pensamiento

F+ Gramsci y su lectura de Maquiavelo

¿Qué relación guarda un intelectual con el pueblo al que dice representar? El filósofo Germán Cano sigue a Gramsci y su lectura de Maquiavelo, desde la crítica pedagógica al filósofo tradicional. Gramsci encuentra en «El príncipe» una imagen: la política como fantasía, capaz de organizar una voluntad colectiva donde antes solo había dispersión.

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La lectura de Maquiavelo de Gramsci le permite ver en «El príncipe» un nuevo paradigma para el presente. Diseño a partir de imágenes de Gramsci (izquierda) y Maquiavelo (derecha), de dominio público y extraídas de Wikimedia Commons.
La lectura de Maquiavelo de Gramsci le permite ver en «El príncipe» un nuevo paradigma para el presente. Diseño a partir de imágenes de Gramsci (izquierda) y Maquiavelo (derecha), de dominio público y extraídas de Wikimedia Commons.

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Teoría y práctica: una filosofía que se cumple actuando

«Gramsci —escribió Manuel Sacristán— ha sido, con interesante paradoja, un característico ‘filósofo de la práctica’ y, al mismo tiempo, el clásico marxista más capaz de contemplación. Contemplación del mundo exterior y del interior».

La premisa fundamental de la verdadera filosofía de la praxis es verse a sí misma no solo como una reflexión sobre la praxis, sino como un momento de ella. Por tanto, con la conciencia de que, siendo teoría, solo existe por y para la praxis. O también: con la conciencia de que su pleno cumplimiento como teoría está fuera —o más allá— de la teoría misma.

Para Gramsci una acción transformadora no puede dejar de ser una «teoría», una «filosofía», un discurso que se arriesga a decir lo que pasa sobre el sentido y el valor de un presente concreto y que, en esa medida, pretende organizar una realidad casi siempre dispersa y fragmentada. Un discurso, por tanto, que desea realmente un deseo inmanente a esa realidad, o que desea con el mismo deseo que esa realidad.

lectura de Maquiavelo
Antología, de Antonio Gramsci. Selección, traducción y notas de Manuel Sacristán (Akal).

Pero en esa contaminación productiva no basta —como señalaba Marx— con que el pensamiento busque la realización: es menester además que la realidad busque al pensamiento. Aquí tiene lugar un proceso que, asimismo, cuestiona uno de los grandes atributos del intelectual tradicional: su función de reconocimiento como detentador meramente individual de «verdad» y de prestigio social.

Gramsci no solo es un hombre que se siente generosamente partícipe de un ideal y de una entidad colectivas. Es alguien al que, cumpliendo con su vida esta promesa —escribe Francisco Fernández Buey—, se le puede ocurrir la idea de que el partido político de la emancipación es un intelectual colectivo, en el que el intelectual tradicional por antonomasia, en vez de quedar diluido o ser sobredimensionado, queda convertido en intelectual productivo: un intelectual que produce junto a los otros, junto a los trabajadores manuales que quieren liberarse.

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