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Revista FILOSOFÍA&CO | Número 15

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F+ Jorge Remacha: «El presente que hoy nos venden como inmutable también se puede transformar»

Hablamos con Jorge Remacha, historiador, docente de secundaria y autor de «Agrupémonos todes. Lucha de clases y diversidad sexual», un libro que propone mirar la historia LGTBI no como la suma de avances legales de las personas oprimidas, sino como parte de una historia más amplia de luchas contra la explotación, la opresión y la moral reaccionaria.

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Jorge Remacha publica «Agrupémonos todes», un libro en el que recorre la historia de la lucha LGBTI junto al hilo rojo de la lucha de clases.
Jorge Remacha publica «Agrupémonos todes», un libro en el que recorre la historia de la lucha LGBTI junto al hilo rojo de la lucha de clases.

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Jorge Remacha hace un recorrido lleno de historia, rigor, pero también humor e ironía, por la relación entre diversidad sexual, liberación de género y movimiento obrero, planteando que las conquistas de las personas LGTBI no pueden separarse de las luchas colectivas por transformar la sociedad.

Con él conversamos sobre deseo, represión, orgullo, clase trabajadora y elementos del presente político: en un momento en que se vuelve a convertir los cuerpos, las identidades y las libertades sexuales en campo de batalla, ¿qué significa hoy eso de agruparnos todes?

Además de escritor y militante es profesor de historia. Le quería preguntar por la historia. En el subtítulo de Agrupémonos todes encontramos ya toda una declaración de intenciones. Esta no es una historia de historias individuales, sino que en ella la lucha de clases juega un papel fundamental. ¿Qué perdemos cuando pensamos la historia del colectivo LGTBI solo como una historia de búsqueda del reconocimiento legal o social? ¿Por qué es importante desplazar el foco desde la identidad hacia los conflictos sociales?
No es exactamente una historia del colectivo LGTBI, sino un libro que trata de la historia de esta lucha, de ese hilo rosa y rojo que une el movimiento obrero y la diversidad sexual en la pelea por liberar cómo nos queremos, quiénes somos y cómo nos relacionamos. Es decir, una teoría sobre la liberación de afectos, géneros y sexualidades frente a unas normas que no señalan, apuntan y dirigen violencia contra la diversidad sexual, pero también disciplinan el conjunto de maneras de relacionarnos. Y disciplinan especialmente a esa gran mayoría de la población que tenemos que vender nuestra fuerza de trabajo para vivir.

Ahí miramos a la historia para ver que esta pelea no es nueva, que en la historia del movimiento obrero siempre estuvo presente, con más encuentros y desencuentros. Y miramos también hacia ahí para pensar cuál es el sujeto al que hablamos.

Cabría preguntarse: ¿es diversidad sexual únicamente quien ahora mismo se reconoce como diversidad sexual? ¿Es ese «todes» del que hablamos en el subtítulo, que pasa al no binario un verso de La Internacional? Mi propuesta es que sí, que necesitamos ese «todes»: unir el conjunto de las fuerzas para liberar una presión y una disciplina de género y sexualidad que señala a todes, no solo a una minoría.

También, en ese sentido, creo que es una historia que tiene curiosidad por ver cómo la diversidad sexual ha tenido su papel en la historia y, precisamente, por pelear por las condiciones que nos permitan emerger de la manera que queramos. Y eso sí que une a la diversidad sexual con la lucha de clases. Por eso desplazo el foco ahí.

«Mi propuesta es que necesitamos ese ‘todes’: unir el conjunto de las fuerzas para liberar una presión y una disciplina de género y sexualidad que señala a todes, no solo a una minoría»

En el libro se declara abiertamente materialista histórico. En este sentido, una tesis fuerte es que las normas de género y sexualidad no son naturales e inherentes a los seres humanos, sino que se construyen históricamente. ¿Qué implicaciones tiene este enfoque para pensar la lucha de las personas que han sido históricamente oprimidas?
En el libro me declaro abiertamente materialista histórico, con un Marx disfrutón y travestido en la portada. Y claro que quiero decir, en ese sentido, que las normas de género y de sexualidad no han caído del cielo, no son inmutables a lo largo de la historia, y las disidencias a esas normas tampoco son siempre iguales en la historia. Son un producto histórico que tiene avances y retrocesos.

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