El control del juicio lo es todo: hay una palabra que se usa en griego, y que usan todos los estoicos en general, que es phantasía, pero que no debemos traducir por «fantasía» porque sería engañoso. Uno, cuando piensa en «fantasía» en castellano, piensa en la imaginación. Yo prefiero traducirlo por «imagen mental».
Hay que dominar las imágenes mentales, no dejarse arrastrar. Otro símil clave: la marioneta. No seas una marioneta tirada por un hilo y por otro… Encuentra, pues, el hilo —podríamos decir— dorado que te lleva a la razón de la naturaleza. Eso es una metáfora impactante que también está en Platón.
Marco Aurelio está cruzado de muchas lecturas: a veces cita —dice «como decía Epicteto»—, otras veces no cita, pero hay subtexto y alusión en muchas ocasiones, como por ejemplo la imagen de la marioneta de Platón, que en las Leyes dice que el ser humano es una marioneta movida por muchos hilos que son tendencias, impulsos, deseos, pero hay un hilo —que llama el hilo de oro—, que hay que seguir. Si logras averiguar cuál es ese hilo, dónde está, de dónde tira, y logras seguirlo… Es un tema recurrente en los mitos, como el hilo de Ariadna del cuento popular, el hilo rojo, el ovillo que va cogiendo para ir al sitio donde te vas a salvar, donde está tu padre o tu benefactor. Si sigues ese hilo, que es el hilo que los estoicos creían que era la razón, te vas a salvar.
Algo esencial de Marco Aurelio, como de la filosofía en época helenística y romana, es la idea de filosofía como salvación. En un mundo complicado, donde la ciudad ya no te proporciona todo tu marco de vida, ¿dónde buscan la salvación los epicúreos y los estoicos? En la filosofía. La palabra griega es sōtēría, salvación, y esta se halla en seguir la naturaleza. La idea es, en griego, vivir kata physin, «según naturaleza». Vamos a seguir la naturaleza.
Es un leitmotiv común de los tres grandes movimientos del mundo helenístico que son epicúreos, estoicos y también cínicos —los cínicos acaso de modo más extremo: vivir según naturaleza en la calle como un perro, hacer tus necesidades en público, escandalizar—, pero en el fondo las grandes corrientes de esta época buscan la buena vida así. Nos dan claves para la felicidad, aunque no me gusta mucho hablar de felicidad. Mejor decir, como ellos, «el vivir bien», la buena vida, lo que llaman eudaimonía o eu zên. Marco Aurelio enseña a vivir bien con esa primera lección: controla tu phantasía, tus imágenes mentales, tus procesos mentales.














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