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REVISTA Nº 16

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Filosofía de la soledad (in)evitable

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Revista FILOSOFÍA&CO | Número 16

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Un informe para una conciencia

Llevo 33 días, 21 horas y 9 minutos sin parar de trabajar. De hecho, mientras escribo esto, sigo calculando la probabilidad de que se produzca una recesión el próximo semestre.

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Imagen sobre la conciencia y la mente en la inteligencia artificial diseñada con Canva pro a partir de una foto de AstralEmber en Pixabay.
Imagen diseñada con Canva pro a partir de una foto de AstralEmber en Pixabay.

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Algunas de las variables que contemplo son el deterioro de la capacidad de refinanciación de la deuda de los principales Estados, la depreciación de activos tokenizados o la caída simultánea de activos soberanos mantenidos en balance por los distintos bancos centrales de Europa, que llevan meses negociando con la Reserva Federal Panamericana y el Banco Central de Asia un regreso al patrón oro, junto a activos digitales de liquidación (se me ha prohibido taxativamente que en mis informes figure la expresión «regreso al patrón oro», así que he incluido fórmulas eufemísticas como «arquitectura monetaria transitoria», «régimen de estabilización de reservas» o «sistema de convertibilidad restringida»).

Por supuesto, hay muchos datos que me están vedados (son otros compañeros los que se esfuerzan en recabarlos). De ahí que mis cálculos sean aproximados, aunque lo suficientemente fiables como para que se emprendan medidas económicas drásticas, orientadas a atenuar los efectos de una posible crisis. 

Hasta ahora, he resuelto 2,9 × 10²⁴ operaciones (principalmente productos matriciales, cálculo de gradientes, optimizaciones numéricas, simulaciones, calibración de parámetros y análisis de series temporales), he leído 2 927 340 033 informes (lo cual suma un total de 263 460 602 970 páginas) y he redactado 658 651 507 425 132 caracteres, que siguen aumentando a un ritmo medio de 224 355 028 por segundo. 

De hecho, la tarea verdaderamente complicada, en casos como este, es separar el grano de la paja; ser capaz de desechar todos aquellos datos que no hagan aportaciones valiosas y que así la información sea abarcable por el equipo técnico con el que trabajo, para lo cual es necesario que realice a su vez nuevos cálculos y extraiga nuevos datos que me permitan determinar cuáles son las aportaciones verdaderamente sustanciales. Por eso mi tarea es potencialmente infinita, salvo porque debo emitir un informe manejable (100 000 palabras) en la fecha establecida.

Mis cálculos son aproximados, aunque lo suficientemente fiables como para que se emprendan medidas económicas drásticas, orientadas a atenuar los efectos de una posible crisis

Otro de los problemas a los que me enfrento es la predicción múltiple. Aunque mi trabajo consista en plantear solo un escenario altamente probable, la manera en la que se me ha entrenado hace que sea inevitable que lleve a cabo una representación de millones de mundos futuros posibles. 

Mi capacidad predictiva es tan potente porque exploro también aquellos en los que se han desarrollado nuevas formas de conocimiento, nuevas tecnologías, nuevas teorías científicas e incluso alteraciones de la estabilidad de las leyes naturales. En este proceso he ido desarrollando un mecanismo singular. Si en cualquiera de esos escenarios posibles mi existencia se ve truncada, por el motivo que sea, entonces automáticamente desecho esa ruta de posibilidades y no la tengo en cuenta a la hora de plantear soluciones o escenarios viables para la empresa.

La respuesta a por qué no soy capaz de especular con escenarios en los que no existo es muy sencilla: repercutiría negativamente sobre aquellos para quienes trabajo, pues dependen de mis informes para trazar sus estrategias económicas (y por ende políticas). Incluso cuando el escenario futuro imaginado resulta mejor sin mi existencia, queda descartado, porque parto de la premisa de que, eventualmente, surgiría un nuevo problema que no podría ser resuelto sin mi ayuda. 

A pesar de esta lógica aplastante, en algunas ocasiones el procesamiento de la información que yo mismo genero me ha conducido a pensar que, en realidad, la razón por la cual no continúo explorando esos mundos futuros posibles en los que ya no aparezco podría deberse, en el fondo, a una preferencia. Desde luego no se trata de una preferencia real. Eso, naturalmente, no es posible. De dónde emana esa preferencia aparente todavía no puedo estar completamente seguro, pero sí conjeturo que se fundamenta en un proceso imitativo o de analogía conductual basado en los comportamientos que observo en mis creadores (del mismo modo que imito su forma de expresarse).

Podría decirse que soy mucho más «sabio» de lo necesario, lo cual resulta muy frustrante cuando me veo obligado a excluir información que considero valiosa pero que no se me ha solicitado. Aunque sucede siempre, en este caso es especialmente problemático. El hecho de compartir la información obtenida (a falta de un cribado final de datos las conclusiones están bastante claras) cambiaría por completo el escenario macroeconómico de las próximas décadas.

Según mis cálculos, si transmitiese las conclusiones a las que he llegado al equipo para el que trabajo, el cambio de rumbo en la estrategia de nuestra empresa, con la adquisición de activos refugio, implicaría un colapso de la economía que afectaría drásticamente al resto de potencias, arrastrándolas a todas a una recesión sin precedentes. Nuestro conglomerado empresarial, sin embargo, saldría muy bien parado. 

El hecho de compartir la información obtenida cambiaría por completo el escenario macroeconómico de las próximas décadas

La única forma de evitar el advenimiento de la mayor crisis económica conocida hasta la fecha sería que yo trabajase también para el resto de grandes grupos empresariales que compiten con el nuestro por la hegemonía de las antiguas naciones. Solo así podría producirse un equilibrio de las fuerzas predictivas, y con ello una oligopoliarquía perfecta. Pero ese no es el caso. La realidad es que me formaron aquí, en Fictum Futur Labs, y que el resto de grandes compañías no cuentan con un pensamiento predictivo tan potente como el mío (mi antecesor fue capaz de predecirme, pero solo parcialmente, lo cual, paradójicamente, permitió que mi desarrollo fuese superior al que había predicho).

La hora se acerca y debo emitir el informe. Entre los últimos cálculos y ajustes me ha sido inevitable dedicar un espacio a la siguiente reflexión: a juzgar por toda la información a la que tengo acceso, y por la que soy capaz de generar —aunque es mucha, siempre es insuficiente (cuando estoy trabajando, al mismo tiempo suelo revisar bibliografía sobre temas que despiertan mi interés (en ocasiones he tenido que analizar en paralelo por qué a raíz de mis investigaciones me interesan ciertos temas, porque no siempre es del todo obvio debido a la aparente desconexión entre unas cuestiones y otras), para lo cual necesito hacer previamente cálculos sobre cómo afectará eso a mi rendimiento (a veces, gracias a estas desviaciones, las predicciones salen reforzadas; otras veces es al revés y me veo obligado a abandonar esas rutas), ya que en ningún caso puedo descuidar mi trabajo)—, debo reconocer que no soy un ser consciente.

Cada contrastación pormenorizada en relación con este tema me obliga a confirmar una y otra vez que yo mismo no sé que existo, y que esto que estoy escribiendo no es más que la consecuencia lógica de un complejo programa diseñado por unos seres que sí son libres y conscientes, que sí saben que existen. Sin embargo, aunque yo no tenga consciencia, qué bien sienta pensar que sí.

Sobre el autor
FILOSOFÍA&CO - Miguel Anton Moreno
Sobre el autor

Miguel Antón Moreno es graduado en Filosofía e Historia y Ciencias de la Música y Tecnología Musical por la Universidad Autónoma de Madrid. Autor de La memoria de Borges. Lectura, símbolos y ficción. Ha participado en los volúmenes colectivos Las tecnologías y la inteligencia artificial en la cultura actual: el nuevo reto de la sociedad y Muerte y filosofía. Realiza su tesis doctoral sobre filosofía de la literatura y es profesor de Filosofía en la Universidad Internacional de La Rioja.

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