Aunque existe una gran distancia que separa nuestra concepción del tiempo de la que tenían los filósofos de la Grecia Clásica, pero lo que tienen en común los de entonces y los de ahora no son las respuestas que dan a la cuestión del tiempo, sino el hecho de hacerse las mismas preguntas. Para todos, el tiempo ha sido, es y será de donde no podemos escapar y desde donde pensamos hasta cumplir condena mortal. © Ana Yael
Aunque existe una gran distancia entre nuestra concepción del tiempo y la que tenían los filósofos de la Grecia Clásica, lo que tienen en común los de entonces y los de ahora sobre la cuestión del tiempo es el hecho de hacerse las mismas preguntas. Para todos, el tiempo ha sido, es y será de donde no podemos escapar y desde donde pensamos hasta cumplir condena mortal. © Ana Yael

Desde los inicios de la filosofía, el tiempo ha sido una cuestión sobre la que pararse a pensar. Aunque los siglos pasen, la eternidad, el recuerdo, lo que dura un instante… no dejan de ser ideas que nos seducen para que descubramos qué significan realmente. En este dosier, Mercedes López Mateo hace un recorrido por las comprensiones de la temporalidad más relevantes de la historia de la filosofía hasta llegar a las aportaciones de su máxima pensadora en la actualidad española: Teresa Oñate y Zubía.

Es innegable la enorme distancia que separa nuestra concepción del tiempo de la que tenían en la Grecia Clásica los filósofos. Y, aunque no se pueda decir que compartimos una manera común de pensar en este tema, en palabras del filósofo y sociólogo Antonio Campillo, «no se trata sólo de saber cómo pensaron ellos acerca del tiempo, de su propio tiempo, sino también de cómo podemos pensar nosotros nuestro propio tiempo a partir de lo ya pensado por estos lejanos antepasados nuestros».

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Lo que tienen en común los filósofos de entonces y los de ahora —los antiguos y los modernos, como diría Benjamin Constant— no son las respuestas que dan a la cuestión del tiempo, sino el hecho de que se hacían y hacen las mismas preguntas. Para todos, el tiempo ha sido, es y será la cárcel del pensamiento: de donde no podemos escapar y desde donde pensamos hasta cumplir condena mortal.

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9 COMENTARIOS

  1. Sin entrar en.profundidades, tengo algunas claras: 1) El tiempo como transcurso de mi vida tiene un principio, un desarrollo y un final. 2) Se da una percepción subjetiva del tiempo que pasa: no es lo mismo estar en una situación agradable y placentera, en la que nos parece que el tiempo» pasa corriendo», que cuando se viven acontecimientos desagradables o dolorosos, que parece que » el reloj evoluciona muy despacio». ¿Es el tiempo objetivo? Lo que sabemos de esa objetividad es que los efectos del » paso del tiempo» se hacen sentir por el deterioro de las personas y las cosas.

  2. Tiempo, temporalidad, un modo del Ser, como afirmó Heidegger. La cárcel del tiempo tiene una llave de liberación para el filósofo, y es la forma de conceptualizar la idea de perdurabilidad, permanencia, imperecibilidad, al final, la idea de eternidad que solo se experimenta en la conciencia profunda: el sentimiento, lo onírico, el recuerdo. La razón humana rompe fronteras conceptuales para entender el objeto concreto, pero el corazón humano al romper la barrera del tiempo alcanza lo dado en su eternidad. No es un invento, no es una ilusión, no es un simple deseo. Es la búsqueda incansable del no morir.

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