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Número especial - HANNAH ARENDT

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TODO ARENDT

Dosier

Hannah Arendt y la época de las catástrofes

Totalitarismo, democracia y libertad

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Revista Especial HANNAH ARENDT

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F+ El difícil matrimonio entre democracia y capitalismo

¿Qué falla en la democracia? La pregunta se la hace —y nos la hace— un nuevo libro publicado por Herder Editorial, en el que plantea un debate entre la filósofa Nancy Fraser y los sociólogos Klaus Dörre, Stephan Lessenich y Hartmut Rosa, cuatro de las principales voces de la filosofía política actual. La crisis entre democracia y capitalismo es uno de los elementos que motiva el libro. Este artículo es un texto inédito en castellano: un comentario al de Klaus Dörre, «Democracia en vez de capitalismo, o ¡Que expropien a Zuckerberg!», con el que comienza el libro.

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«Collage» de democracia y capitalismo realizado a partir de los elementos de CanvaDigital, Ana Orlova, sparklestroke y Lana Veter (licencia CC).
«Collage» realizado a partir de los elementos de CanvaDigital, Ana Orlova, sparklestroke y Lana Veter (licencia CC).

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En su respuesta a la pregunta «¿qué falla en la democracia?», Klaus Dörre remarca insistentemente que en la democracia no falla nada, sino que el problema radica en la relación compleja y contradictoria entre la democracia y el capitalismo. ¿Qué ha cambiado al cabo de un siglo de matrimonio entre la democracia y el capitalismo? ¿Por qué en muchas democracias que existen desde hace mucho tiempo, como por ejemplo en Grecia, Estados Unidos y la India, asistimos cada vez con más frecuencia a vulneraciones del Estado de derecho y de las libertades políticas?

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¿Qué falla en la democracia? Un debate entre Klaus Dörre, Nancy Fraser, Stephan Lessenich y Hartmut Rosa (Herder Editorial).

En su análisis de este enigma, Dörre explica que «la democracia como forma de gobierno se está sacrificando en el altar de un capitalismo expansionista que, con vistas a su propio aseguramiento, necesita recurrir cada vez más a prácticas autoritarias».1 Para Dörre, no es que la democracia esté en crisis, sino que actualmente asistimos a la aparición de «democracias desdemocratizadas» o de «no–democracias democráticas», en las que los Estados ya no están obligados a rendir cuentas a sus poblaciones, sino que actúan al dictado de poderes externos.

Esto sugiere que, aunque tenemos formas democráticas (la representación electoral), no tenemos sin embargo una democracia sustancial (en el sentido de un auténtico gobierno del pueblo para el pueblo). Estoy bastante de acuerdo con la posición de Dörre, y por eso voy a centrar mis reflexiones en una perspectiva desde Sudáfrica.

Una mirada a las mismas preguntas desde la perspectiva del sur global, de las periferias del capitalismo, aporta una interpretación algo distinta de los problemas, y ayuda a ahondar nuestra comprensión de las experiencias del capitalismo global y de la democracia, unas experiencias que son contingentes en la historia y en el espacio.

Contradicciones entre la democracia y el capitalismo: una mirada desde la periferia

Aunque simpatizo con la interpretación de Dörre de que la democracia «se sacrifica» a los intereses de la expansión capitalista global, no comparto la idea de que eso es un fenómeno nuevo.2 Lo nuevo es más bien que, ahora, la contradicción entre la democracia y el capitalismo se está experimentando también en los centros del capitalismo.

Durante gran parte del siglo XX poscolonial, en las periferias del capitalismo las democracias antidemocráticas e iliberales han servido para asegurar que la expansión capitalista prosiga bajo la máscara de la política occidental del desarrollo, que supuestamente propicia el gobierno «democrático».

Mientras que los centros del capitalismo apoyaban retóricamente la «democracia» en las periferias, en realidad los Estados y las empresas de los centros del capitalismo intervinieron política y económicamente, de forma oculta o manifiesta, para impedir sistemáticamente que muchos países de la periferia desarrollaran formas democráticas. Por eso podemos hablar de «democracias desdemocratizadas» en Europa o en los Estados Unidos, mientras que en las periferias hablaríamos solo de «democracias antidemocráticas», ya que ni siquiera han podido desarrollar «democracias democráticas».

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