Enciclopedia Herder
Para escribir este artículo sobre el escepticismo hemos utilizado la información que proporciona la Encyclopaedia Herder en línea, una gran base de conocimiento en humanidades.
Primeros pasos de Edith Stein en la filosofía
Edith Stein es una de las figuras más relevantes de la filosofía del siglo XX. Filósofa cristiana nacida en Breslau (Alemania), es la última de once hijos de una familia de comerciantes judíos. En 1911 ingresa en la Universidad de Breslau, donde estudia Germánica e Historia. En la clase de Psicología ella es la única mujer.
Dos años más tarde, atraída por la fama de la filosofía de Husserl, se traslada a Gotinga para estudiar con «el maestro». En este momento aparece el primer tomo de las Ideas para una fenomenología pura (el segundo se publicaría póstumamente e incompleto), una obra dedicada a desarrollar el concepto de fenomenología como ciencia descriptiva.
En este momento también ingresa en la Asociación prusiana para el derecho de voto de la mujer e, interesada por el tema de la «empatía» (un término que Husserl había tomado del filósofo Theodor Lipps y del que también se ocupa Scheler), comienza la redacción de su tesis. Conoce a miembros destacados de la llamada «Escuela de Gotinga»: Adolf Reinach, Hans-Theodor Conrad y Hedwig Martius, entre otros. Cuando Husserl marcha a Friburgo a suceder a Heinrich Rickert, lo sigue, pero interrumpe sus estudios un poco más tarde para trabajar durante un año en un hospital de infecciosos de la Cruz Roja.
Conversión al catolicismo y primeras investigaciones
Una vez leída su tesis en Friburgo, Husserl, que estaba entusiasmado con la que consideraba «su discípula más inteligente», edita la tesis en una revista: sale en 1922 con el título Contribución al fundamento filosófico de la psicología y de la ciencia del espíritu. Previamente, se había convertido en asistente de Husserl, pero poco después abandona el puesto.
En 1919 intenta entrar en la docencia universitaria, pero no es admitida en el examen de habilitación universitaria por ser mujer. Igual infortunio cae, por la misma época, sobre su compañera de estudios y amiga Hedwig Conrad-Martius. En estos años escribe una serie de artículos sobre la fundamentación filosófica de la psicología y de las ciencias del espíritu.
En 1921 lee El libro de la vida, de santa Teresa y, un año más tarde, pese a haberse manifestado atea desde los quince años, se convierte al catolicismo. Su familia, judía, queda desolada. Esto, sin embargo, no es suficiente para que el peso de la persecución a los judíos que puso en marcha el III Reich no tuviera consecuencias sobre su vida y carrera docente.
Tras la frustración por no poder acceder a la habilitación universitaria, Edith Stein decide dedicar su vida profesional a la docencia en liceos y a la investigación filosófica. Da numerosas conferencias y cultiva preferentemente la pedagogía. Sus escritos sobre la educación y el trabajo de las mujeres, de este periodo, se editarán de forma póstuma.
En 1925 publica Investigación sobre el Estado y fracasa de nuevo en sus intentos de alcanzar la habilitación para las universidades de Friburgo y Bresalu en 1930 y 1931. En 1929 publica La fenomenología de Husserl y la filosofía de Tomás de Aquino, una obra escrita en homenaje a Husserl por sus 70 años, inicialmente redactada como un diálogo entre el filósofo y un conde del siglo XIII. En esta obra pretende mostrar una relación oculta entre ambas filosofías y alterna su dedicación filosófica con artículos y conferencias dirigidos a divulgar ideas sobre la emancipación femenina.
A principios de 1932 ingresa como docente en el Instituto Alemán de Pedagogía científica, donde da clases sobre la formación de las mujeres. En septiembre de este mismo año, toma parte en un congreso organizado por la Asociación francesa para la fenomenología y el tomismo, en Juvisy, cerca de París.
Tras la frustración por no poder acceder a la habilitación universitaria, Edith Stein decide dedicar su vida profesional a la docencia en liceos y a la investigación filosófica
Persecución del nazismo e ingreso al convento
En 1933, la ley sobre los no arios pone punto final a su carrera docente. Stein culmina así unos largos años de cierta crisis espiritual. Cuando en 1917 Adolf Reinach cayó en Flandes durante la guerra mundial, ella tuvo que tratar con su vida y enfrentarse física y psicológicamente al problema de la muerte. Su conversión al catolicismo es parte de esta búsqueda de sentido.
Pero esta crisis llega a su punto central ante la terrible persecución que sufren los judíos: rechaza una invitación a trasladarse a Latinoamérica a enseñar, e ingresa, con cuarenta y dos años, en el convento carmelita de Colonia, adoptando como religiosa el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz. Empieza a escribir en este momento su autobiografía, De la vida de una familia judía. Sigue manteniendo interés por la filosofía, cada vez más inspirada en la obra de Tomás de Aquino.
Ya en el convento traduce al alemán las Questiones disputatae de veritate de santo Tomás. También traza un esbozo de una obra titulada en un primer momento Acto y potencia, pero que terminaría convirtiéndose en un enorme manuscrito de 1 368 páginas que se publica como Ser finito, ser eterno en 1950, ocho años después de su muerte. Esta obra constituye un diálogo entre las antiguas concepciones fenomenológicas de Stein y sus más tardías ideas tomistas y cristianas.
Para evitar la persecución nazi, en 1939 se traslada a Holanda, pero allí solo encuentra poco tiempo de tranquilidad, porque en 1942 es apresada y secuestrada por la Gestapo, junto con su hermana, Frieda, también religiosa. Edith Stein fue conducida al campo de concentración de Westerbork primero, y luego al de Auschwitz, donde nada más llegar murió en la cámara de gas. Era el 9 de agosto de 1942. En 1950, el Ministerio de Justicia holandés confirma oficialmente su muerte.
SI TE ESTÁ GUSTAND0 ESTE ARTÍCULO, TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR…
Edith Stein, beatificación y polémica
En 1962, se abre su proceso de beatificación, que culmina en 1987, y causa irritación en círculos judíos, que ven en ello una maniobra de «cristianización del Holocausto»; también el arzobispo de París, Jean-Marie Lustinger, de origen judío y cuya madre murió en Auschwitz, alzó la voz contra la conveniencia del hecho. El 11 de octubre de 1998 es canonizada como mártir cristiana, sin que el papa quiera acceder a la petición formulada por el Centro judío Wiesenthal, de París, de aplazar el acto sine die.
Como síntesis de lo que fue su trayectoria intelectual, podemos decir que, tras un periodo inicial de plena influencia fenomenológica, centrado en el concepto de empatía —al que Stein da valor de medio de conocimiento como experiencia común de las vivencias de los sujetos su actividad filosófica—, en un segundo período se configura en torno a la noción escolástica de acto y potencia de santo Tomás y en la cuestión o pregunta por el ser.
La respuesta que le da Stein a la cuestión de cómo conocemos está en la experiencia interior con que se capta la escisión del ser en la propia conciencia, al comprender y palpar la propia finitud; el existir de un ser fugaz y finito, requiere la conservación, momento a momento, por otro ser, que se experimenta como asidero y sentido de la propia existencia: el ser infinito.
Su obra cumbre es Ser finito, ser eterno, un libro en el que no existe una clara delimitación entre el ámbito de la fe y el de la razón, como no lo existía en su propia experiencia. Se trata de una mezcla de belleza lírica y mística, de filosofía y experiencia religiosa. En su análisis de la conciencia, del yo, la persona y la individualidad siempre permaneció la influencia de su orientación fenomenológica. Y, sin embargo, de su filosofía dijo Husserl: «Pienso que la Iglesia no tiene otro neoescolástico de la calidad de Edith Stein».
*Este artículo fue publicado originalmente en la Encyclopedia Herder.


















Deja un comentario