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Revista FILOSOFÍA&CO | Número 16

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F+ Chomsky: la diferencia entre lengua y lenguaje

¿Qué separa el castellano del aymara del kikongo? Según Chomsky, poco, porque todos son variantes históricas de una misma capacidad biológica. El lingüista estadounidense lleva décadas sosteniendo que, bajo la diversidad de lenguas del mundo, hay un único lenguaje, común a toda la especie.

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Fotografía de Noam Chomsky de Luis Astudillo C. para la Cancillería del Ecuador, Boston, 29 abril 2015. Publicada en Wikimedia Commons bajo licencia CC BY-SA 2.0.
Fotografía de Noam Chomsky de Luis Astudillo C. para la Cancillería del Ecuador, Boston, 29 abril 2015. Publicada en Wikimedia Commons bajo licencia CC BY-SA 2.0.

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Supongamos que una niña recién nacida es abducida por extraterrestres y llevada al Planeta X donde la niña crece expuesta a Xés, la lengua de sus abductores. ¿Aprenderá la niña Xés? Depende. La niña aprenderá Xés solo si el lenguaje de sus abductores no es radicalmente distinto del suyo. Noten que ahora he empleado el término lenguaje y no lengua. Esta diferencia entre lo que es un lenguaje y lo que es una lengua es una de las puertas de entrada a la teoría lingüística de Noam Chomsky.

Una lengua (el castellano, el aymara, el kikongo…) es un objeto histórico construido por los seres humanos en base a los hábitos, usos, convenciones de sus usuarios; en base a autoridades (como la Real Academia) que fijan (o tratan de fijar) reglas y gramática para que sus hablantes hagan un uso apropiado de la lengua (apropiado a cierto fin). Autoridades que fijan diccionarios que tratan de delimitar el número y los significados de las palabras de la lengua. Es también el resultado de ciertos fines, ideológicamente diseñados, al servicio de los cuales ella se concibe, por ejemplo, el fin de la comunicación o el fin de «hacer sentido» cuando se la usa.

Como todo buen objeto histórico, la lengua cambia con el tiempo. Hay cosas que se decían hace mil años que ya no se dicen. Por ejemplo, uno de los primeros textos poéticos de la lengua castellana lleva por título una construcción que ya no existe, El mío Cid. Hoy no podemos insertar un posesivo entre un determinante y un sustantivo, no decimos «el mío libro». Todo eso es una lengua, un objeto histórico que cambia con el tiempo y con las múltiples circunstancias de sus usuarios.

Un lenguaje es otra cosa. Un lenguaje es un objeto biológico que no fue construido, ni inventado, ni fabricado por los seres humanos, en todo caso no más que un riñón o una nariz. Como objeto biológico es parte de la dotación genética de la especie (sapiens). El lenguaje no está estructurado en base a hábitos ni academias: hay academias de la lengua, pero no hay academias del lenguaje, no hay autoridades del lenguaje. El lenguaje no cambia, en todo caso muta, en un sentido estrictamente biológico. Aristóteles, que hablaba griego en el siglo IV a. C., tenía el mismo lenguaje que tenemos nosotros, aunque una lengua distinta.
Hay varias lenguas, entonces, pero un solo lenguaje.

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