¿Y qué habría dicho Montaigne? Pues lo que dijo a través de su obra escrita y que todos hemos podido leer; Sarah Bakewell también.
Bakewell estudió Filosofía, es profesora de escritura creativa en la City University de Londres y autora de Cómo vivir. Una vida con Montaigne, editado por Ariel. En este cuenta la vida, la obra y el pensamiento de uno de los grandes humanistas de la historia, pero lo hace con un enfoque original: a través de las preguntas que él mismo se hizo y las contestaciones que ella ha encontrado leyendo su obra. Cada uno de sus 20 capítulos contiene una idea de la respuesta a esa gran pregunta de cómo vivir que Montaigne se planteaba allá por el siglo XVI, que el ser humano se ha hecho siempre y hoy todos nos la seguimos haciendo.
De la actitud vital y de los escritos de Montaigne, Bakewell va deduciendo unas posibles normas que están hechas más de sugerencias que de obligaciones. Porque para el filósofo francés, considerado el creador del ensayo, este género no cree estar en posesión de la verdad absoluta. Se trata de la búsqueda de esa verdad, y para ello debe hacer reflexiones y huir de dogmatismos. La obra de Montaigne transmite esta idea.
Combatir la ignorancia
Montaigne creía, como Sócrates, que la ignorancia es la fuente de todo mal y que tenemos que evitarla. Pero también creía que adoptar una idea como verdadera porque sí no es lo correcto; el camino a seguir es la propia reflexión y búsqueda para hallar la verdad. Y eso es lo que plasmó en sus Ensayos: su visión razonada sobre todos los temas que le interesaban y que en realidad nos interesan a todos. «Los Ensayos de Montaigne es una lectura imprescindible para alguien interesado en las Humanidades», dice el profesor chileno Fernando Iwasaki, de la Universidad Loyola Andalucía en Sevilla. «Es un libro para leer a lo largo de toda una vida».














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