No vamos a decir eso de que el feminismo hoy está de moda. Porque el feminismo es, no está. Y porque las modas son pasajeras y la pelea por la igualdad, no. Muchas mujeres (y algunos hombres) en épocas anteriores bastante más difíciles lucharon con energía, convicción, ilusión, esperanza, valentía y venciendo al miedo por defender la igualdad de géneros. Pero… si parece que está de moda será porque es necesario recordarlo y reivindicarlo todavía… Y sí, hoy es necesario como siempre lo ha sido, o quizá lo es más que nunca por actitudes y realidades extremadamente chirriantes con lo avanzado del mundo en otros aspectos. Vale, digamos, pues, que el feminismo es y que el feminismo debe estar. Y digamos que la escritora, socióloga y muchas cosas más Concepción Arenal fue una de sus pioneras. Reivindicó con fuerza la capacidad intelectual de la mujer y su derecho a recibir la misma educación que el hombre. La misma. Ni más ni menos. “La sociedad no puede en justicia prohibir el ejercicio honrado de sus facultades a la mitad del género humano”, dijo. Y se refería a sus facultades intelectuales.
Que mi vida no haga sombra a mi trabajo
Por eso guardó su intimidad todo lo que pudo y más. No solo no la aireaba, sino que Concepción Arenal se encargó también de hacer desaparecer cualquier papel que dijera algo sobre su vida privada; lo que importaba transmitir a las generaciones posteriores era únicamente su trabajo, su labor intelectual. Parece que adivinara el futuro, o que supiera perfectamente lo mucho que las idas y venidas personales, el aspecto físico, las relaciones… podían empañar la capacidad de las mujeres ante los ojos de los demás. Entonces y siglos después.













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