Suscríbete
Número especial - HANNAH ARENDT

·

TODO ARENDT

Dosier

Hannah Arendt y la época de las catástrofes

Totalitarismo, democracia y libertad

Nuevo

Revista Especial HANNAH ARENDT

Compra aquí

F+ Hannah Arendt: destripando el mal

Es una de las figuras más importantes del pensamiento político del siglo XX. A la filósofa que no quería que la llamaran filósofa, la filosofía la atrapó en la adolescencia. Hannah Arendt reflexionó acerca del totalitarismo, el holocausto y las circunstancias que pueden llevar a un ser humano «normal» a cometer atrocidades, y dejó para la historia su teoría de la banalidad del mal. Ella lo sintió de cerca: era judía, huyó de Alemania y de un campo de concentración en Francia, y fue testigo del juicio contra uno de los responsables del exterminio. La vida y sus paradojas hicieron que años atrás se enamorara del que llegó a ser el «filósofo del nazismo».

8 comentarios

Foto Hannah Arendt, Ryohei Noda, flickr, CC BY 2.0.
Hannah Arendt se consideraba a sí misma una teórica política más que filósofa. Creación a partir de una foto de Hannah Arendt, Ryohei Noda, flickr, CC BY 2.0.

8 comentarios

Cuando el 11 de abril de 1961 comenzó el juicio en Jerusalén (Israel) contra Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS nazis y principal responsable de las deportaciones masivas que acabaron con la vida de más de 6 millones de judíos –y provocaron 15 millones de víctimas si sumamos los que sobrevivieron pero sufrieron el infierno de los campos de exterminio–, el interés y la expectación eran máximos. Por todo. Por la magnitud del delito, por la inmensa crudeza y gravedad de los crímenes, por el secuestro previo de Eichmann por parte de los israelíes, el 11 de mayo de 1960, en Argentina, donde vivía bajo la identidad falsa de Ricardo Klement. «Ich bin Adolf Eichmann», yo soy Adolf Eichmann, les dijo a sus captores. Lo retuvieron durante nueve días, lo drogaron y lo deportaron saltándose las leyes. Tenía dos opciones: morir o ser juzgado en Jerusalén. Y tuvo las dos: primero el juicio, en el que fue sentenciado a la horca, y así murió el 31 de mayo de 1962, en Tel Aviv.

La banalidad del mal

FILOSOFÍA&CO - 91qh lMb4hS. AC UF8941000 QL80
Eichmann en Jerusalén, de Arendt (Debolsillo).

En aquella primavera de 1961 en Israel, con Eichmann sentado ante el juez, estaba Hannah Arendt, siguiendo el proceso como corresponsal de la revista estadounidense The New Yorker. Y allí surgió su banalidad del mal, imprescindible en la historia del pensamiento, en su relato sobre el juicio y la personalidad del acusado que luego acabaría adoptando forma de libro: Eichmann en Jerusalén, al que puso el subtítulo de Sobre la banalidad del mal.

La banalidad del mal, ese concepto que afirma que personas capaces de cometer grandes males o atrocidades pueden ser gente aparente y perfectamente «normal». ¿No nos suena? ¿No nos parece un pensamiento muy vivo, cada vez que aparece un asesino, un maltratador, un violador en las noticias y oímos a sus vecinos diciendo eso de «es increíble, era una persona normal, ¡¿quién lo iba a decir?!». Pensemos, pues, en esas personas «normales» capaces de cometer actos atroces. Y, ya puestos, pensemos más. Pensemos en las personas que no se consideran culpables de forma individual de un mal colectivo, aunque hayan participado o formado parte de alguna manera en él, que piensan que sus actos son solo un insignificante grano de arena, que únicamente obedecen y ejecutan los planes trazados por «los de arriba». Pensemos en los que se ven a sí mismos como un mínimo eslabón sin poder de decisión y, por tanto, sin responsabilidad en una cadena mucho mayor en la que hay otros por encima que son los que deben rendir cuentas y dar explicaciones. Y ahí, en esa obediencia sin reflexionar sobre las consecuencias de los mandatos, en esa forma de trivializar las actuaciones propias que, sumadas, llevan al mal final, en ese pensar «qué más da lo que yo hago si no tiene importancia…», en ese «pero si yo solo soy una persona normal…», ¿hay culpa?

¿Quieres continuar leyendo? Accede o Suscríbete

Otros artículos que te pueden interesar

8 respuestas

  1. Avatar de Albert Bart
    Albert Bart

    La banalidad de Eichmann es un mero subterfugio para confundir a jueces y opinión pública Sus reales motivaciones fueron grabadas para la posteridad por Sassen y están abiertas para quien no se deje engañar como la conflictiva Arendt
    Otros quizás fueron burocratas No fue el caso del Teniente General Eichmann

  2. Avatar de Edgardo Daniel Lueiro
    Edgardo Daniel Lueiro

    Porque ARENT no se presenta como una filósofa. Que tensión existía entre la Filosofía y las Ciencias Políticas.

  3. Avatar de Cristián Vergara Carvallo
    Cristián Vergara Carvallo

    gracias.

  4. Avatar de Juan Pablo
    Juan Pablo

    Te equivocas, María Teresa. La autora de este artículo figura claramente al principio: Amalia Mosquera. Lo puedes citar tal cual: MOSQUERA (2019). Y, al final: MOSQUERA, Amalia (2019): Hannah Arendt, destripando el mal. Filosofía&Co, 30 de mayo [online]. O, si no, pones la dirección web e indicas la fecha de consulta.

  5. Avatar de MARIA TERESA
    MARIA TERESA

    Son interesantes todos los artículos o resúmenes o Dossier, como se les quiera llamar, pero si a uno le interesa citar para mencionarlos en una tesis o artículo académico, tiene la dificultad que no se indican los datos bibliográficos del autor del trabajo escrito.
    Pareciera que sólo tiene el fin comercial de interesar al lector para comprar los libros.

    1. Avatar de Filosofía&Co
      Filosofía&Co

      ¿A qué te refieres exactamente, María Teresa? En nuestros artículos aparecen los libros que hemos utilizado como documentación…

    2. Avatar de David
      David

      MARIA TERESA, en el sistema APA creo que no es necesario citar al autor, solo a la página, si a eso te refieres.

  6. Avatar de juankrymolowski@hormail.com
    juankrymolowski@hormail.com

    Muy buen material gracias

Deja un comentario