Gilles Deleuze es considerado uno de los pensadores más importantes de principios del siglo XX. Nace en París, ciudad en la que residió toda su vida, donde trabajó como profesor y en la que, finalmente, se suicidó.
Deleuze recibe una gran influencia de pensadores como Hume, Bergson, Spinoza, Nietzsche y Foucault, quienes forman parte de su primera etapa, una etapa de revisión de la historia de la filosofía. Así, Deleuze no solo dedica su labor a la construcción de un corpus filosófico plagado de nuevos conceptos, de nuevas ideas, de creación, etc., sino que revisa también el pensamiento de autores de la historia de la filosofía en obras como El bergsonismo, Nietzsche y la filosofía, Foucault, Empirismo y subjetividad o Spinoza. Filosofía práctica.

Al final de su obra definirá la filosofía como creación de conceptos, siendo esto, a su vez, una suerte de crítica a la imagen de la filosofía como una herramienta de revisión histórica (lo que él hace en su primera etapa).
Lógica del sentido fue publicada en 1969, tras Diferencia y repetición, a modo de continuación de lo que el autor venía exponiendo y todavía sin alejarse del psicoanálisis. Es la segunda gran obra de Deleuze y una de las primeras escritas en nombre propio, es decir, donde se empieza a alejar de la revisión histórica per se y comienza a desarrollar su pensamiento. Un pensamiento que se dirigirá hacia la ontología, desde donde desarrollará también su estética y política.
El filósofo francés dirige un pensamiento de la diferencia, de la contradicción, de los flujos y de las grietas, de la herida, de la superficie, un pensamiento nómada. Este pensar la diferencia, que inaugura Deleuze, trata de alejarse de la ontología de la representación, donde hay un modelo y todo lo demás es copia de esa esencia. Se trata de poner en el centro del ser la diferencia pura y salvaje y despojarnos de la identidad fija. Este pensamiento se abre a la pregunta de cuál es la forma de pensar alejándonos de las representaciones: el cine, la escritura conjunta, etc.
Lógica del sentido: ¿de qué hablamos cuando hablamos del sentido?
Así, Lógica del sentido es una obra donde Deleuze describe su ontología bajo esta pregunta: ¿de qué hablamos cuando hablamos del sentido? Tratará de alejarse de toda la «metafísica de la representación», de las esencias, de las ideas fijas, de conceptos generales o universales, a favor de los simulacros, de las intensidades y de las singularidades. En esta obra, Deleuze continúa la empresa comenzada por Nietzsche: la inversión de platonismo. No se trata de invertir a Platón, esto es, el pensamiento del filósofo griego, sino la herencia que a través de los seguidores de su filosofía se ha ido sedimentando en el pensamiento occidental.













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