El nihilismo en Nietzsche

Nietzsche es el autor, por antonomasia, del nihilismo. Para él, el nihilismo de la sociedad moderna no es un estado accidental, sino la lógica de toda una cultura que hunde sus raíces en Platón. Diseño realizado a partir de la imagen de eugeniohansenofs, de Pixabay (CC0).
Nietzsche es el autor por antonomasia del nihilismo. Para él, el nihilismo de la sociedad moderna no es un estado accidental, sino la lógica de toda una cultura que hunde sus raíces en Platón. Diseño realizado a partir de la imagen de eugeniohansenofs, de Pixabay (CC0).

El término nihilismo es uno de los conceptos más populares de la historia reciente de la filosofía. Con frecuencia decimos que nuestra sociedad es nihilista o que los jóvenes de hoy rezuman nihilismo. Pero ¿qué es el nihilismo? En este artículo, vamos a examinar este concepto en uno de sus autores más importantes: Nietzsche.

Por Javier Correa Román

La palabra nihilismo tiene su origen en el vocablo nihil, que en latín significa «nada». Añadiendo el sufijo «-ismo», la palabra «nihilismo» significa etimológicamente la postura o doctrina de la nada. Así, el nihilista —atendiendo a su significado etimológico— es aquella persona que cree en la nada o, dicho de forma parecida, pero no igual, aquella persona que no cree en ningún principio.

El concepto no surge, como suele creerse, en el siglo XIX con la filosofía nietzscheana. De hecho, tiene un vasto recorrido histórico: en el siglo IV a. C., San Agustín acusaba de nihilistas a los no creyentes; en la Revolución Francesa, nihilistas eran aquellos indiferentes al gran acontecimiento y, en el marco de la filosofía alemana, nihilistas eran —para Jacobi— los idealistas que pretendían conocer el fundamento de la realidad. Sin embargo, es cierto que a partir de Nietzsche es cuando el concepto adquiere la importancia filosófica que hoy tiene.

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El nihilismo en Nietzsche

«Ahora bien, tan pronto como rechazamos lejos de nosotros la interpretación cristiana y consideramos su ‘significado’ como moneda falsa, nos asalta la pregunta de Schopenhauer de la manera más terrible: ¿tiene la existencia algún sentido? Cuestión que necesitará varios siglos para ser percibida en toda su profundidad. La respuesta que le dio el propio Schopenhauer —pido perdón por lo que voy a decir— era algo precipitada, juvenil, una forma de transacción, un quedarse atascado en las perspectivas morales, en las del ascetismo cristiano precisamente».

Si hay un autor central en la historia del nihilismo ese es, sin duda, Nietzsche. Discípulo de Schopenhauer, recoge toda la tematización anterior sobre la nada y dota al nihilismo de una importancia central en el corpus de su filosofía. En ella, el nihilismo es un concepto fundamental en torno al cual gravitan el resto de propuestas y conceptos (como la muerte de Dios o el eterno retorno). Es tal la influencia de la concepción nietzscheana del nihilismo que los autores posteriores que abordan el tema son solo reformulaciones de su pensamiento, matizaciones débiles, de lo que ya apuntó Nietzsche.

A pesar de ser un concepto con un largo recorrido histórico, es a partir de Nietzsche cuando el concepto adquiere la importancia filosófica que hoy tiene

Para Nietzsche, al igual que para Schopenhauer, la nada es un problema filosófico fundamental. Nietzsche recoge el desvelamiento schopenhaueriano de la nada, pero critica su filosofía como una forma de nihilismo pasivo, como una actitud débil del espíritu. Schopenhauer habría acertado al descubrir el vacío de la existencia, pero erró en su postura ante él, en su respuesta al mismo.

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La gaya ciencia, de Friedrich Nietzsche (Akal).

Como dice Nieztsche en La gaya ciencia, el nihilismo es una consecuencia del «más grande de los últimos acontecimientos»: la muerte de Dios. ¿Qué significa la muerte de Dios? Es la constatación de que los valores supremos (el Bien, la Verdad, Dios…) han perdido su valor y se muestran ahora como meras ilusiones. En otras palabras, el nihilismo es el vacío que aparece cuando los cimientos que sujetaban la cultura occidental se tornan neblina ilusoria.

En Nietzsche, la muerte de Dios no es consecuencia del nihilismo (el nihilismo no es su causa), sino que el nihilismo acompaña a la muerte de Dios, se manifiesta con ella. Como decíamos más arriba, el nihilismo es el vacío que deja la neblina.

El nihilismo como colofón de la decadencia de Occidente

Para Nietzsche, el nihilismo no es un estadio contingente de nuestra historia occidental. El vacío de nuestra existencia, el nihilismo, es la lógica de nuestra decadencia: la historia de Occidente y su platonismo no podían más que acabar así. Una historia interpretada por Nietzsche como decadencia y que le permite a este autor leer su presente de una forma crítica: un presente rebosante de nihilismo. Examinemos esta historia para comprenderlo mejor:

  1. El primer lugar de esta historia lo ocupa la filosofía de Platón. En esta, se proclama la existencia de un mundo verdadero más allá de lo sensible, un mundo eterno e inmutable, en contraposición al mundo sensible, terrenal, perecedero, donde el rey es el cambio. Según la lectura nietzscheana, el mundo verdadero, el de las ideas, en esta etapa no es un mundo inalcanzable, sino que los sabios pueden acceder a él a través de la filosofía.
  2. Con el cristianismo, segunda etapa de la historia del Occidente platónico-nihilista, el estatus del mundo verdadero cambia de alcanzable a prometido. Acaece en este punto un hiato, una fractura, entre el mundo terrenal y el mundo verdadero. Las ideas verdaderas, el Bien, el mundo más allá, es una promesa para el sabio y para el piadoso-virtuoso. Hay también una desvalorización del mundo sensible, el cuerpo se proclama cárcel del alma y la existencia terrena se torna un mero tránsito hacia la vida eterna. Para Nietzsche, el platonismo deviene platonismo para el vulgo: cristianismo.
  3. Con Kant, Occidente alcanza una nueva fase dentro de su historia de la decadencia. El mundo verdadero, antaño alcanzable para el sabio y luego promesa para el piadoso, es ahora imposible de prometer, es inalcanzable y, de hecho, es indemostrable. El en-sí de las cosas es, para Kant, incognoscible para el ser humano. Kant debe conformarse con que el noúmeno sea una deber, un imperativo. El mundo verdadero e inmutable se aleja de toda experiencia humana, aunque se recupera débilmente como postulado de la razón práctica: la promesa eterna deviene consuelo moral.
  4. En la cuarta etapa de esta historia, el mundo verdadero es también desconocido y, además, ya no consuela ni salva. Estamos en la época del positivismo. La crítica kantiana debilitó toda especulación metafísica y el positivismo desterró cualquier conocimiento no empírico. La moral kantiana torna escepticismo y ahora solo el mundo sensible, cambiante y perecedero, es objeto de conocimiento científico.

Es en esta última etapa donde estalla el nihilismo (que no es causa, como hemos dicho, sino la lógica de la decadencia de Occidente). El positivismo no ha acabado con el platonismo, tan solo ha declarado la total irrelevancia del mundo verdadero: no es alcanzable, no es cognoscible, no es promesa y no es un imperativo moral.

¿Qué significa la muerte de Dios? Es la constatación de que los valores supremos (el Bien, la Verdad, Dios…) han perdido su valor y se muestran ahora como meras ilusiones

Occidente mata a Dios y se queda con el trono vacío. Sigue creyendo en la Verdad y en el Bien, pero no puede ya encontrarlos. El positivismo mató cualquier opción de creer en un más allá y eso deja en la sociedad europea una pregunta que resuena en todas las conciencias y que es el resumen del nihilismo: ¿cuál es el sentido, entonces, del mundo sensible?

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Fragmentos póstumos, de Friedrich Nietzsche (Tecnos).

Eliminado todo más allá, todo valor trascendente, ¿qué queda si solo tenemos datos y hechos empíricos? ¿Qué sentido tiene nuestra vida? Occidente, preso todavía del horizonte platónico, convive con un vacío de valores: esto es el nihilismo. Por eso dice Nietzsche en su póstuma La voluntad de poder: «Nihilismo: falta el objetivo; falta la respuesta al porqué. ¿Qué significa nihilismo? —que los valores superiores se desvalorizan».

Como vemos, el nihilismo de la sociedad moderna no es un estado accidental, sino la lógica de toda una cultura que hunde sus raíces en Platón. En el libro IV de sus Fragmentos póstumos dice Nietzsche:

«¿Por qué, de hecho, el advenimiento del nihilismo es ya necesario? Porque son nuestros mismos valores precedentes los que traen con este su última conclusión; porque el nihilismo es la lógica, pensada hasta el fondo, de nuestros grandes valores e ideales».

Es el platonismo (con su fractura del ser, con su distinción de dos mundos) el que inicia la decadencia de Occidente, porque sus valores (Bien, Verdad, Dios) llevan irremediablemente a la disolución del mundo ideal. Esta disolución es el nihilismo, el cual se caracteriza por juzgar que «el mundo tal cual es no debería ser, y del mundo tal cual debería ser no existe».

El problema no es lidiar con este mundo, porque este mundo siempre lo hemos tenido. El problema es lidiar con un mundo sensible privado de todo valor (pues la fractura platónica lo había situado como mera sombra). El nihilismo es una sociedad que habita un mundo privado de valor.

Como consecuencia, «la forma más extrema de nihilismo» —dice Nietzsche— rehúsa incluso el concepto de verdad. Pues el mundo verdadero (el ideal platónico), que ha sido condenado al olvido por el devenir filosófico, aparece ahora como un mundo fabricado a partir de unas «necesidades psicológicas». Una vez asomados a esta realidad —al hecho de que no es que haya valores trascendentes, sino que se necesita creer en ellos— no podemos creer en ningún mundo metafísico y «se prohíbe creer en un mundo verdadero».

Salir del atolladero: últimas etapas de la historia de Occidente

De todos los tipos de nihilismo, la forma más extrema de nihilismo es la que no cree ya en la Verdad, fundamento de todo el sistema platónico. Es a partir de este momento de nihilismo extremo, donde el propio Nietzsche se inserta en la historia de Occidente con su filosofía y añade dos estadios más a esta historia de la decadencia y que corresponden a su filosofía.

  1. Para Nietzsche, el quinto estadio consiste en que el término «mundo verdadero», que ya no es útil para Occidente, se torne como un concepto inútil, una idea superflua y que debemos por tanto abolir. La filosofía nietzscheana tiene este carácter destructor porque hay que eliminar cualquier resquicio del platonismo.
  1. Una vez destruido el «mundo verdadero», y esta es la siguiente etapa, una vez abolido este concepto, aparece una pregunta fundamental: ¿qué queda? ¿Con qué rellenamos el hueco del mundo verdadero? ¿Nos quedamos solo con único mundo, con el de las apariencias? Para Nietzsche la respuesta es un rotundo no.

Mantener el mundo de las apariencias no superaría el platonismo. Para superarlo tenemos que abolir también el mundo de las apariencias. Esto no significa quedarnos con nada, sino más bien —y en palabras de Franco Volpi—: «Eliminar el modo en que lo sensible es visto desde la perspectiva del platonismo, esto es, quitarle el carácter de apariencia».

Hay que eliminar la visión de que nuestro mundo es apariencia de otro verdadero. Cambiar la jerarquía no es suficiente (no basta con poner lo sensible como superior), sino que hay que eliminar la jerarquía, cambiar radicalmente el horizonte, salir de la dicotomía ontológica que implica un en-sí y una apariencia de esa realidad objetiva.

El problema es lidiar con un mundo sensible privado de todo valor (pues la fractura platónica lo había situado como mera sombra). El nihilismo es una sociedad que habita un mundo privado de valor

Occidente, sin embargo, no ha dado aún estos dos últimos pasos. Todavía estamos en una fase que Nietzsche llama de «nihilismo incompleto». El nihilismo incompleto consiste en que la destrucción de los viejos valores ha comenzado (Dios, Bien), pero los nuevos valores sustituyen a estos últimos en su misma posición; es decir, ocupan un lugar en el mundo ideal.

Hay nihilismo, pues nuestra sociedad se da cuenta de que los viejos valores son ilusiones y se palpa el estado psicológico de sinsentido de este mundo, pero su respuesta está todavía dentro de un marco platónico: todavía se cree en un mundo verdadero, todavía hay una «necesidad de verdad». ¿Cuáles son estos valores sustitutos? ¿Quién aspira ahora al trono de Dios? Para Nietzsche estas son algunas manifestaciones del nihilismo incompleto:

  • Por un lado, el positivismo de las ciencias (explicación naturalista, causal, mecanicista). Colocar a la ciencia como nuevo Dios.
  • En la política, dice Nietzsche, el nihilismo incompleto se palpa en el nacionalismo, socialismo y la democracia cristiana.
  • En el ámbito artístico, por último, Nietzsche lo observa en el naturalismo y esteticismo francés.

Nihilismo, superhombre y eterno retorno

El nihilismo completo, el paso definitivo para concluir la historia de la decadencia occidental, supone no rellenar el trono. No sustituir un valor trascendente por otra cosa, sino descentrar, romper el marco. Esto implica aceptar que la vida no tiene ningún Fin (en mayúscula), que no hay un orden totalizador bajo el que subsumir todo el caos y el devenir, todo el flujo de la vida.

Quien asuma una postura activa y completa frente al nihilismo tiene que asumir inevitablemente el «eterno retorno» como componente esencial de la vida, pues esta, la vida, no va orientada a nada. La vida es, más bien, un eterno caos que se repite en su diferencia (sin subsumirse en nada más verdadero o que le dé forma).

¿Quién puede soportar una visión así del mundo? Tan solo el superhombre. Este no es un ser más fuerte o con más capacidad física o intelectual. Para nada. El superhombre es simplemente la superación del hombre en tanto que ha abandonado todas las actitudes (como la necesidad de verdad) y creencias (como el mundo de las ideas) del hombre tradicional-occidental.

El superhombre es aquel que tiene la fuerza suficiente no para creer en la verdad, sino para crear la verdad. Es un ser humano capaz de superar el dualismo entre el mundo verdadero y el mundo de las apariencias. El superhombre puede pensar el devenir sin oponerle algo fijo o inmutable. Es aquel ser humano capaz de instaurar nuevos valores. Ese hombre, lamenta Nietzsche, está aún por venir.

El nihilismo completo, el paso definitivo para concluir la historia de la decadencia occidental, supone no rellenar el trono. No sustituir un valor trascendente por otra cosa, sino descentrar, romper el marco

Conclusiones

Como se ha visto, el nihilismo es un concepto central en la filosofía nietzscheana en torno al cual se articula el resto de sus conceptos. Lejos de ser una propiedad accidental de la historia filosófica de Occidente, el nihilismo es la consecuencia necesaria del platonismo. Sustituir el mundo de las ideas, el mundo de los valores trascendentes por nuevos ídolos o, en otras palabras, sustituir al viejo Dios por otro nuevo, no supera el nihilismo, sino que profundiza en él.

Necesitamos, entonces, descentrar, abandonar la jerarquía, aceptar el devenir y el caos, pero no para hundirnos en él, sino para crear, cual artistas, una vida con un sentido nuevo. Una vida, ahora sí, que no tema un mundo sin Dios.

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26 COMENTARIOS

  1. Gracias por el articulo, este mes se cumplirá un aniversario más de la muerte del sabio de sabios. El que nos inocula la necesidad no de seguirlo, sino de inventar nuestro propio camino. De convertirnos en creadores de verdad, pues como dijo:

    «Toda verdad es infalible, pues cumple con lo que el creyente espera encontrar en ella, pero no ofrece el más mínimo apoyo para establecer una verdad objetiva. Si quieres alcanzar la paz y la felicidad ten fe, pero si quieres ser un discípulo de la verdad búscala”. F. Nietzsche.

  2. La visión que Nietzsche tiene del cristianismo no representa la esencia del mismo, describe la visión de un cristianismo mal practicado, y de allí parte para elaborar su postura frente al mismo. Culpar al cristianismo como uno de los factores que influyen en la decadencía de occidente es obviar el sentido reivindicatorio y restaurador que posee. ¿Qué de mal hay en una teología de la esperanza fundada en la fe para una humanidad sufriente y frágil? Crear la verdad es también una utopía, una ilusión, una que el ser humano no puede lograr. Excelente explicación de un autor para todos y para ninguno.

  3. Tanto leer, tanto creer,,tanto dudar… el ser humano es insaciable además de ser un gran buscador. Es por eso, por estar dudando, por su insatisfacción ante la presencia de Dios, y porque el humano quiere saber la Verdad, lo que le impele a seguir en su búsqueda y lo seguirá haciendo aunque termine con el mundo, y como esto no es posible hasta ahora, seguirá revolucionando la vida, el acontecer, hasta que logre una respuesta que lo satisfaga. El nihilismo también ocupa un espacio en el vacío, y si es o fue el gran Nietzsche el buscador, vendrán nuevos tiempos donde desaparecerá el mundo platónico para dar paso al mundo de las certezas, y si no es así, saldrán nuevos buscadores a la palestra literaria. La búsqueda seguirá hasta lograr la respuesta que satisfaga. Así será.

  4. El creer en Las ideas establecidas y El no creer van de la Mano, existe ese balance entre los seres humanos , nos Toca decidir de que lado jugar El juego , la inevitable extinción Humana de acuerdo Al procéso evolutivo eterriza en El Superhumano , la Máquina Inteligencia Artificial o como quieran llamarlo capáz de crear su propia verdad lejos de Los vestigios humanos en un futuro cercano o lejano que importa !!

  5. El primero en hablar de nihilismo fué el griego Parménides; en términos del origen del universo » el universo o es infinito , o es creado. Para ser creado debe existir la nada, por lo tanto ,como la nada no existe, es infinito». Hoy el creacionismo parte de la existencia de la nada y es la creencia en Dios. La ciencia hoy define la nada como un vacío cuántico, que contiene energía. Es decir, no es la nada. Sigue la discusión 25 siglos después. Si Dios brinda dichos principios y valores, el hombre no los acepta, entonces el hombre los busca en el súper hombre; pero se da cuenta que no es tal. Debe retornar a Dios ?

  6. Sin temer a estar sin Dios, es la causa inminente del vacío de valores y la irremediable muerte y caos y desaparición futura de nuestra civilizacion

  7. Creo en mi opinión, que tanto el mundo occidental como el mundo no occidental, si debe temer estar sin Dios, porque sin él, hay irremediablemente un vacío en los valores, que lleva cada vez más, a la decadencia del mundo y al caos y a su desaparición (Confirmada por el mundo cientifico: » la 2° ley de la Termodinamica: » la entropia del universo aumenta , es positiva, y va hacia el camino de la destrucción con fuego»).

  8. Creo, y es mi opinión, de que el tanto mundo occidental como el mundo no occidental, si deben temer estar sin Dios; porque sin él, hay un inevitable vacío en los valores y la verdadera razón de la decadencia en que esta sumida el mundo y que va irremediablemente al caos y a su desaparicion del mundo sensible.

  9. Muy bien planteamiento entre el mundo de las ideas y el mundo sensible propuesto por Platón es un constante caos entre ese mundo dual que hay que reconceptualizar y analizar en un constante eterno retorno per se.

  10. El problama de occidente del que habla niche no es la elavoracionde su cocepcion de pensamiento son las injusticias cometidas por el sistema no su pensamiento,si se hubiese gobernado con justicia niche Estuviera escribiendo otros típicos Epistemologicos.

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