En 1945, Jean-Paul Sartre dio una conferencia en París que es considerada hoy como una de las más importantes de su carrera. Fue titulada —y editada posteriormente así— El existencialismo es un humanismo, que es el título que le dio el club Maintentant, donde se realizó. La conferencia se publicitó en los principales periódicos del momento y fue todo un acontecimiento cultural en la ciudad. De hecho, el acto desbordó todas las expectativas. En una reseña en 1947 del acto, Boris Vian habló de gente apretada, sillas destrozadas e incluso de personas desmayadas. Se dice, incluso, que Sartre pudo llegar hasta el estrado para pronunciar su conferencia abriéndose paso a codazos, casi a trompicones.
F+ El existencialismo explicado por Sartre
El existencialismo es una de las corrientes filosóficas más destacadas del siglo XX. Después del choque de las dos guerras mundiales, el vacío cultural fue apodado por periódicos e intelectuales como «existencialista». Pero ¿qué es el existencialismo? ¿Es lo mismo que el nihilismo? ¿Es no creer en nada? En 1945, y para resolver toda esta confusión en torno a una corriente que no paraba de ganar adeptos, Jean-Paul Sartre dio su conferencia más famosa, que luego fue un libro fundamental: «El existencialismo es un humanismo».

2 respuestas
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Muchísimas gracias por el artículo. Lo cierto es que sigo albergando serias dudas con respecto a esta corriente filosófica, al menos respecto al existencialismo ateo. Sospecho cierta aura burguesa, autosatisfacción de estómago lleno, que permite la osadía de minusvalorar la evidencia empírica que supone el choque contra las colosales barreras genéticas, biológicas, sociales, políticas, morales, ideológicas… Las gigantescas estructuras que limitan, en suma, nuestra percibida capacidad de decisión. Lo cierto es que me ruborizaría exponer las ideas sartreanas a alguien que acabara de apearse de una patera. Además, creo que la neurociencia y las propias ciencias sociales han aportado mucha evidencia en contra de las ideas existencialistas. Eso sí, pienso que no estamos completamente condicionados y que ese fino resquicio de libertad que en general poseemos puede suponer la diferencia. Me inclino más a pensar que la libertad consiste en responsabilizarnos de nuestros actos, sean estos libres o no, y como dijo Camus: imaginar a Sísifo feliz.
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Estupenda Revista !
Felicito a sus Editores .












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